Asamblea Constituyente:
¿callejón sin salida?
José Carlos Soler
---------------------------------------------------------
Al mismo tiempo que los 255 asambleístas fueron elegidos de forma directa y secreta por el pueblo boliviano recibieron una orden preeminente: Crear un texto que pueda ser la próxima constitución política del estado. Es decir, aunque los 255 asambleístas diesen por buena la constitución, la última palabra la tiene el pueblo boliviano que tendrá que aprobarla en referéndum. Entonces, ¿Cuál es problema?, ¿Por qué los asambleístas no se ponen a trabajar de una vez en el mandado que les han hecho sus electores? Pues porque no se ponen de acuerdo en los dos tercios, tal y como les mandaba la convocatoria.
Cuando hay un conflicto de intereses hace falta dilucidar cuál de las dos alternativas es prioritaria. Por ejemplo, si un individuo se accidente y la gangrena de una extremidad puede causarle la muerte, sólo quedan dos opciones: amputar la extremidad gangrenada y conservar la vida o mantener la extremidad grangrenada y morirse. Creo que muy pocos dudarían que alternativa escoger.
En este atolladero boliviano las alternativas también son dos: Amputar la regla de los dos tercios y sacar adelante la nueva constitución política del estado, o mantener la regla de los dos tercios y enterrar la Asamblea Constituyente.
¿Dónde está el problema si finalmente quién tiene la última palabra es pueblo boliviano?
Si la oposición está tan segura de que tiene razón y sólo busca el bien de Bolivia, debería pensar que será capaz de transmitirle al pueblo esa razón y frenar el proceso constituyente en el referéndum aprobatorio. Lo que sería un gran triunfo para oposición. Pero lo cierto es que uno tiene la sensación de lo que buscan es "recuperar el poder cuanto antes" y se imaginan ellos que el camino más corto para conseguirlo, tras el relativo fracaso de la "toma del poder a través de los Prefectos", es a través del fracaso de la Asamblea Constituyente. Porque lógicamente, quien más tiene que perder, si esto sucediera, es la institucionalidad y el partido político que ha promovido el proceso constituyente.
Pero Bolivia habló y dijo dos cosas meridianamente claras: Que no querían autonomías y que el proceso constituyente lo liderara el MAS.
La convocatoria para la actual Asamblea Constituyente está enmarcada en la Constitución de 1967, en su articulo 1, donde se define la forma de Estado y de Gobierno dice: "Bolivia, libre, independiente y soberana, constituida en República unitaria, adopta para su gobierno la forma democrática representativa".
Por tanto el partido que consigue más "representantes" representa a la mayor parte del país y en democracia cuando las partes no se ponen de acuerdo la mayoría acaba imponiendo su voluntad, evidentemente no es lo deseable, ni es adecuado, entraña tensiones, etc., pero es lo que siempre acaba sucediendo en todos los países democráticos del mundo en circunstancias como la que está cuando la oposición está disminuida en representatividad y crecida en soberbia.
En el articulo 2 de la CPE de 1967, donde define a quien corresponde la Soberanía dice: "La soberanía reside en el pueblo; es inalienable e imperceptible; su ejercicio está delegado a los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial".
La CPE de 1967 no admite una soberanía fragmentada en las decisiones que afectan al conjunto de la Nación, es decir, la disyuntiva sería autonomía para todos o para nadie. No para unos sí y para otros no. Y quedo claro que la mayoría de los bolivianos no quieren autonomías.
Entonces ¿Dónde está el problema? Por qué sus señorías no dejan de discutir sobre el sexo de los ángeles (o el sexo de los 2/3 en este caso) y se ponen a trabajar. Y ojalá todos se sumen al arduo trabajo que tienen por delante: elaborar unas nuevas reglas de juego.
|