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INTRODUCCIÓN
El presente texto es fruto de un trabajo colectivo de SOMOS SUR.
Es
un texto que requiere de una mayor investigación, mayores testimonios,
recopilación de datos, imágenes y diferentes miradas, pero consideramos
oportuno lanzar esta primera versión de “¿Cómo entender los conflictos
del 11 de enero?”, puesto que su contenido -por más delicado que sea-
podrá dar luces para adelantarnos a nuevos hechos similares.
Es
que el tiempo es valioso, y no es desaprovechado por los partidos
tradicionales, los prefectos de la llamada “media luna”, los comités
cívicos y las transnacionales, quienes iniciaron ya hace tiempo una
guerra mediática, que busca desacreditar el proceso de cambio que esta
viviendo el país.
Esperamos sus aportes para una siguiente
edición, para así dejar ante la historia una versión popular de
aquellos tristes acontecimientos.
EQUIPO SOMOS SUR
1. LOS CONFLICTOS DEL "11 DE ENERO"
Este texto se
escribe a 14 meses del gobierno de Evo Morales y a dos meses de
aquel "11 de enero" en que se presentaron
los lamentables enfrentamientos entre "ciudadanos" e "indígenas" en la
ciudad de Cochabamba, habiendo causado
la muerte de 2 campesinos de la región
del Trópico y de un joven de la ciudad.
Enfrentamientos
que se dieron principalmente a raíz de un reclamo de miles de campesinos y
grandes sectores de los barrios periféricos de Cochabamba quienes días antes
habían llegado hasta el centro de la ciudad para frenar la imposición de la
autoridad local, el prefecto Reyes
Villa, el mismo que a mediados del mes de diciembre, había convocado a un nuevo Referéndum
Departamental Autonómico para Cochabamba, desconociendo el voto por el NO a las
autonomías en Cochabamba en el referéndum de julio: 331.600 votantes (63%),frente
a 149,461 (37%) votantes por el SI. Una propuesta no sólo anticonstitucional,
sino claramente separatista y provocadora.
Los
reclamos se dirigían también en contra de serias irregularidades en la administración
prefectural,[1] que hoy por hoy recibe
cuantiosos ingresos por el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH)[2]
y en contra de una serie de obras
ficticias, difundidas con cuantiosos recursos económicos en los medios de
comunicación[3].
El
reclamo pacífico fue respondido con provocaciones por parte de grupos de choque
de la Unión Juvenil
Cruceñista[4],
en
coordinación con los autodenominados "jóvenes por la democracia" de
Cochabamba,
grupos recientemente formados por la
misma prefectura; jóvenes de los barrios más ricos de la ciudad
portando armas
de fuego, cuchillos, cadenas, armas
pulsantes, palos de béisbol y escudos fabricados al por mayor para
aquel
fatídico "11 de enero" (lo que demuestra la premeditación del
"ataque"). Para ese día se anunciaban marchas de protesta en contra de
las "hordas
indígenas", los "indios que ensucian
plazas y parques", los "mugrientos", los que "no pagan impuestos", los
"racistas"..., mientras circulaban pronunciamientos provocativos por
parte del
"Comité Cívico"[5], mano derecha de la
prefectura y fiel seguidor de las autoridades de la "media luna",[6] con
el respaldo de algunos grupos de mujeres, sectas, ONGs, colegios de
profesionales, trabajadores de bancos, profesores y alumnos de colegios y
universidades privadas - muchos bajo presión - sacaron sus "banderitas
blancas" para pedir "paz" y
"democracia".
"Paz"
y "democracia"; palabras que en boca de los sectores minoritarios, cómplices de
20 años de saqueo de las riquezas del país[7], resultan huecas y marcadas de una
manipulación ideológica, más aún cuando en la práctica se buscaba agredir,
imponer y desconocer a las mayorías - indígenas - hoy en el gobierno.
"A matar indios", fue uno de los lemas de la masa de "ciudadanos"
enfurecidos, cuando se dio la avalancha en contra de los miles de campesinos y
pobladores pobres de la ciudad, dando inicio a una cruel y desigual batalla.
Este fue el contexto de los conflictos del 11 de enero en la ciudad de Cochabamba,
centro del país, donde el proyecto autonomista y separatista buscó imponerse frente a las propuestas de cambio social
postuladas por los pueblos indígenas y
apoyadas por el proyecto político del MAS.
La estrategia de la derecha para justificar el uso de la
violencia, antes de aceptar un diálogo, fue su protesta contra "una democracia violada". Los testimonios
recogidos hacen ver que las provocaciones apuntaban a esto. Se requería mártires de
la "democracia"; más "muertos de Evo".
Y
así fue, cuando aquel 11 de enero por la tarde las fuerzas de
"seguridad" de
alguna manera permitieron que se rompa el cerco que hubo entre ambos
"bandos".
Ahí se desató una arremetida entre dos
grupos cada vez más enfurecidos al ver la sangre que corría. Como
resultado de la "batalla" murieron tres personas y hubo más de 234
heridos, la mayoría "indígenas"[8], heridos
de palos, de armas blancas, corte punzantes, balines y armas de fuego.
[1] Ver texto: "Las obras del
Prefecto Manfred Reyes Villa",
de CEDIB, 2006
[2] El incremento en el IDH se
debe básicamente a las luchas de la población indígena, pobre en la "Guerra del Gas" de
octubre del 2003, donde más de 70 personas fueron asesinadas
[3] La prefectura de
Cochabamba gasta mensualmente decenas de miles de dólares para pagar a
periodistas y medios a su servicio. Ver informe en www.somossur.net: "Más allá de los
conflictos del 11 de enero"
[4] La "Unión Juvenil
Cruceñista" tiene antecedentes fascistas, que se puede leer en la página www.somossur.net: "Quien es quien en la Nación Camba".
[5] El Comité Cívico de
Cochabamba representa básicamente a los empresarios de la región
[6]
La "Media Luna", invento de las
oligarquías para dividir el país en
Oriente y Occidente. Abarcaría los departamentos de Beni, Pando, Santa
Cruz, Tarija y Chuquisaca, cuyos prefectos y Comités Cívicos estarían a
favor de las "autonomías"
[7] Ver "Su Banquete
demoCRATICO", de Somos Sur, noviembre del 2005.
[8] Según el informe del
Hospital estatal Viedma (en TRIBUNA-febrero 2007), el 80% de los heridos pertenecían al
sector campesino y a los barrios marginales de la ciudad. Además,
todos los heridos de bala fueron campesinos.
En medio de un ambiente demasiado tenso, donde las bases casi sobrepasan a sus directivas sindicales, el gobierno de Evo Morales insistió en el diálogo, mientras la “oposición” echó el grito al cielo, enarbolando una vez más a la “democracia”, tildando al actual gobierno de “extremista” y “totalitarista”… “como Chávez”.
Finalmente se ingresó en un cuarto intermedio; los campesinos volvieron a sus lugares, el gobierno se comprometió a impulsar un “Referéndum Revocatorio”, mientras el “gobernador” Reyes Villa viajó a EE.UU., Europa y Japón buscando el apoyo de organizaciones internacionales con el único fin de desacreditar al gobierno de Evo Morales y al proceso de cambio. Aunque no obtuvo plenamente lo que quería: mentir, dañar la imagen del proceso de cambio y confundir, logró sembrar alguna duda. Sin embargo fue rechazado contundentemente por la izquierda europea, que le exigieron decir la verdad y le recordaron su pasado siniestro plagado de asesinatos, muertos y heridos.
La existencia de algún grado de confusión fue caldo de cultivo para los grandes medios de comunicación que en su totalidad se encuentran en manos de grupos económicos de poder; quienes, antes de esclarecer los hechos, manipulan, tergiversan y buscan ahondar la división entre gente “indígena” y “ciudadanos”, difundiendo a diario noticias de terror y metiendo el temor sobre una próxima “guerra civil”. Hoy aparecen carteles que llaman insistentemente al odio, el racismo y la venganza:
"Sanguinarios ..."
"Bestias ..."
"Quien a hierro mata, a
hierro muere ..."
"Con la misma vara ..."
"Ojo por ojo, diente por
diente..."
Un lenguaje por demás provocativo, que incita a mayor violencia, miedo y división. Pues, “divide y reinarás”.
Esta realidad - a pesar de que a inicio de enero el presidente Evo Morales obtuvo más de 63% de aprobación a nivel nacional, contando además con un decidido respaldo internacional - ya está causando un impacto negativo digitado en la opinión internacional. El lector sólo requiere realizar una búsqueda en la WEB para reunir una gran cantidad de insultos, insinuaciones y acusaciones que difunden los grandes medios de comunicación, haciendo alusión a Evo Morales como “dictador”, “fascista”, “incapaz”, “estado de estupor”, “barbarie”, “La democracia se debilitó”, “de arrepentimiento de haber votado por Evo Morales”, “La revolución izquierdista de Bolivia está fallando”, “Bolivia, parte del Eje del MAL (Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador) ”, etc.
Pues, los que hoy aprueban estas calificaciones y se llenan la boca de “estado de derecho” y de “democracia” son los que se avergüenzan de la pollera de su madre; los que apalearon a campesinos e indígenas en Cochabamba y Santa Cruz; los que hacen callar a radioemisoras y persiguen a periodistas, los que realizan “paros cívicos” garrote en mano, los que a nombre de “autonomía” patearon a decenas de personas en la Plaza de Cochabamba antes del referéndum por autonomías; los que cambiaron las banderas blancas por las armas blancas y corretearon a miles de campesinos en los últimos sucesos del 11 de enero. Son los mismos que descalifican a Evo Morales, juntamente con Bush, que hablan desde su “Eje del Bien” (EE.UU., Colombia, México), justificando las guerras más violentas en el mundo, invadiendo militar y “democráticamente” espacios territoriales y comerciales.
Estas calificaciones no ayudan a entender el proceso de cambio que está viviendo Bolivia. Cambios no deseados por las “minorías”, pues ellas apuntan a una sola cosa: recuperar los espacios de poder que tuvieron sobre todo durante los últimos 20 años; recuperar los espacios políticos para seguir el saqueo de los minerales, los hidrocarburos, el agua dulce, la amazonía, hasta el aire limpio. Saqueos a los que estaban acostumbrados y que desean asegurar para ellos, sus familias y socios transnacionales para los próximos 40 años.
Desde 1985, con el presidente Paz Estensoro y el Decreto Supremo 21060, la democracia sólo sirvió para dar continuidad al SAQUEO de Bolivia , para “DEScapitalizar” a empresas estatales rentables; para facilitar negociados y una corrupción a gran escala en beneficio de las empresas transnacionales y sus aliados nacionales.
La pobreza que hoy se vive en el país, la emigración, la falta de trabajo, la corrupción, las leyes a favor de las transnacionales, los contratos ilegales, la subvención a los ricos, los gastos reservados, las quiebras de bancos y las oficinas públicas vaciadas, no son obra de Evo Morales y su gobierno. Esta situación de miseria económica y humana tiene nombre y apellido en Bolivia.
Calificaciones y agresiones en contra de un país saqueado, humillado, miserable y corrupto, sin soberanía, ni dignidad. Así lo recibió Evo Morales. Así lo recibimos los que deseamos construir un Orden Mundial Diferente donde el indígena y el no indígena, el mestizo, blanco, negro, el “camba” oriental y el “colla” del occidente, la mujer y el hombre trabajador, el campesino, peón, el desempleado, el explotado y humillado, el profesional honesto puedan reconstruir su vida, profundamente humana, productiva y digna.
Los conflictos ocurridos, 11 de enero, forman parte de una cadena de conflictos que buscan tergiversar y desacreditar de cualquier manera el triunfo electoral que obtuvo Evo Morales en diciembre del 2005 y el proceso de cambio iniciado.
[9] Para muestra un botón.
"Somos Sur" elaboró un análisis de mensaje en torno a la
revista DATOS que circula a nivel nacional e
internacional, que en su Número 90
difunde dos artículos sobre la Tragedia en Cochabamba: "El estado de
estupor" y "El silencio de un inocente" ; ver www.somossur.net
- Conflictos de Cochabamba: REPLICA 1, de José Luis Gareca.
[10]A 30 años del libro de Eduardo Galeano "Las
venas abiertas de América Latina", las venas siguen abiertos. Al respecto
analistas de Le Monde Diplomatique indican:
"Siglo XXI se caracteriza por el
saqueo de los recursos naturales".
[11] Ver: "El Nuevo Orden
Mundial y el Saqueo de Bolivia" - Colectivo SUR, de Somos Sur, noviembre del 2006.
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