Racismo en Bolivia

Contexto

Estamos en directo desde Camiri, dice el periodista de radio FIDES:

“...en estos momentos existen disturbios y graves enfrentamientos entre fuerzas militares - policiales y la población civil de Camiri. Las fuerzas combinadas han retomado la dependencias petroleras de Choreti, que el día de ayer fueron tomadas por la población civil y procedieron al cierre de las válvulas de gas, en demanda del cumplimiento de la Ley de Hidrocarburos 3058 y la refundación de YPFB... hay mucho gas y piedras por todo lado, vemos un hombre ensangrentado y la gente pide ambulancia...” “Ahora vamos a entrevistar a un ciudadano que se encuentra en estas movilizaciones, señor, ésta es radio FIDES, díganos, ¿por qué se ha llegado a esta situación? (Respuesta:) Sabe amigo periodista, ‘EL GRAN PROBLEMA DE ESTE PAIS ES QUE TENEMOS A UN INDIO DE PRESIDENTE...’ ”
“Guitarreada de jueves por la noche. A sólo días de la muerte de un campesino y un citadino, en un barcito de la avenida Pando se cantaban canciones de Serú Giran y unas cuequitas. Entre los ‘aro, aro, aro’, un individuo más moreno que el resto, en plena euforia festiva y/o alcohólica, gritó en el micrófono: ‘Acá no entran cholos. Nosotros somos Cochabamba’, tras lo cual se escuchan fuertes aplausos de apoyo a comentarios racistas y arengas tipo ‘Evo, Evo, cabrón’ y cuando no, conmovedores pedidos de ‘Autonomía, autonomía’. Acto seguido, todos a cantar canciones de los Kjarkas.”

“Lo que quieren con este gobierno es igualar la ignorancia. Ahora la persona idónea es el ignorante. Es un cambio negativo para igualar a la persona culta con la no culta; a la pudiente con la no pudiente. Es un rumbo equivocado el que ha trazado el gobierno y los que más van a sufrir son NUESTROS CAMPESINOS...”


Como las expresiones arriba señaladas, que nosotros llamamos verborrea y accionar racista, que escuchamos y vemos a diario, existen miles, y se encuentran registrados en absolutamente todos los medios de comunicación: Desde las afirmaciones más crasas expresadas por el lumpen (barras bravas de equipos de fútbol); las declaraciones de mercenarios mediáticos como Filemón Escobar y Juan Claudio Lechín; hasta las diatribas más sofisticadas por los “intelectuales”, “editorialistas”, “opinadores” y “monseñores” de toda especie quienes “lamentan” que los actuales mandatarios asuman sus cargos públicos sin besar la señal de la cruz, olvidándose que desde la colonia hasta la vida republicana cientos de “besadores de la cruz” como Pinochet, Banzer, Sánchez de Lozada -por citar algunos- han sido “fieles rebaños del señor” y conspicuos besadores de la cruz.


Un poco de historia sobre el Racismo

A lo largo del periodo colonial, los conquistadores necesitaban justificar su conquista, donde destacaba que ello era posible porque se trataba de “gentes inferiores” y bajo el amparo de la iglesia se pretendía redimirlos ante Dios, por medio del trabajo.

Desde mucho antes, ya Aristóteles en su conocido y célebre libro Política, habla de pueblos bárbaros, de pueblos esclavos por naturaleza, cuyo destino no es otro que el de ser conquistados y esclavizados para que trabajen y sirvan a los griegos, derecho justo dada su superioridad racial. Y esta tesis se difunde grandemente y sirve para la expansión de Roma y son las raíces del racismo más craso con el holocausto judío por parte de la Alemania hitleriana.

El famoso fray Ginés de Sepúlveda, no se cansa de buscar motivos para justificar el sometimiento de los indígenas americanos a las metrópolis saqueadoras, para lo cual acumula sobre ellos, junto con la consabida falta de razón, una serie de vicios y defectos. Y para su condena a los que llama hombrecillos con apenas vestigios de humanidad se basa, no sólo en Aristóteles, sino en San Agustín, Santo Tomás de Aquino y algunos pasajes bíblicos. Oídle:
“Con perfecto derecho los españoles ejercen su dominio sobre estos bárbaros del Nuevo Mundo e islas adyacentes, los cuales en prudencia, ingenio y todo género de virtudes y humanos sentimientos son tan inferiores a los españoles como los niños a los adultos, las mujeres a los varones, como gentes crueles e inhumanos a muy mansos, exageradamente intemperantes a continentes y moderados, finalmente, estoy por decir cuanto los monos a los hombres.”

Tomás Ortiz, envió al Consejo de Indias una larguísima diatriba contra los indios caribes, donde constan los siguientes dos pequeños párrafos:
“Los hombres de tierra firme de Indias comen carne humana, y son sodomíticos más que ninguna otra generación. Ninguna justicia hay entre ellos, andan desnudos, no tienen amor ni vergüenza, son como asnos, abobados, alocados, insensatos; no tienen en nada matarse ni matar...

Cuando más crecen se hacen peores; hasta los diez o doce años parecen que han de salir con alguna crianza; pero de allí en adelante se vuelven como brutos animales; en fin, digo que nunca crió Dios tan cocida gente en vicios y bestialidades, sin mezcla de bondad o cortesía.

Además, no son capaces de doctrina, sus juicios son bajos y apocados, no tienen arte ni maña de hombres, no quieren mudar de costumbres ni de dioses, son cobardes como liebres, sucios como puercos, crueles, ladrones, mentirosos, haraganes, hechiceros, micrománticos y numerosos defectos y vicios más. Hasta se anota que no tienen barba... En fin, un verdadero padrón de deficiencias y perversiones."

Y todo esto, con una finalidad concreta: demostrar la inferioridad del indio y conseguir su esclavización como lógica consecuencia.

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Grabado de Felipe Guamán Poma de Ayala, nativo bilingüe (1540-1620), cronista de la época colonial.


Más tarde, cuando ya nos habíamos librado del coloniaje e iniciado la vida independiente, el científico francés Alcides D'Orbigny, después de estudiar a la mayoría de los pueblos indios sudamericanos, después de criticar a los autores que hablan de la inferioridad del indio, argumentó:
"El americano no está privado de ninguna de las facultades de los otros pueblos; sólo le falta la oportunidad para desenvolverla. Cuando esas naciones sean libres, mostrarán mucha más facilidad en todo género de actividad intelectual, y si hoy algunas de ellas no son más que la sombra de lo que han sido, ello se debe solamente a su posición social actual."

No tendría ningún sentido recordar la falsa teoría de la inferioridad inventada para justificar la conquista si en estos días (y desde hace dos años) se siguen lanzando epítetos en contra de los pueblos indígenas como si el mismísimo Sepúlveda estuviera hablando en boca de Marianela Montenegro, quien en su programa de televisión sostiene permanentemente que el “presidente indígena de Bolivia es un mono con navaja”.

A 183 años de vida republicana, cuando Bolivia cuenta con un presidente indígena, las taras de la colonia para justificar la explotación, entre las que se encuentra el criterio de que el indio es inferior y sólo es apto para la servidumbre y que está condenado a servir al superior, se encuentran intactas.


De la colonia a nuestros dias
piramide_social.jpg
Estratificación social en la colonia
a. Españoles: En este grupo existía una especie de aristocracia que estaba formada por los descendientes de los primeros colonizadores. El resto formaba una especie de clase intermedia.
b. Criollos: Eran los hijos de españoles nacidos en América. Aunque en teoría no había diferencia con los españoles, en la práctica fueron excluidos, en general, de los altos puestos políticos y administrativos.
c. Mestizos: Hijos de españoles e indios.
d. Los indios: Nativos originarios
e. Los negros: Traídos del África.

Estratificación social en la república

Según el Censo de Población de 1900, la distribución étnica de la población boliviana consideraba cuatro razas principales:

CUADRO 1: DISTRIBUCION ETNICA DE BOLIVIA EN 1900
CENSO DE POBLACION
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Fuente: Elaboración propia en base a datos recopilados por Alcides Arguedas en su libro Pueblo Enfermo
Sobre la raza blanca y mestiza, Alcides Arguedas nos dice: “En Bolivia, por ejemplo, salvo la extremada perspicacia de los autores de dicho Censo, no se sabría precisar, ni aún deslindar, las diferencias existentes entre las llamadas raza blanca y raza mestiza. Físicamente ambas se parecen, o mejor, son una. El cholo (raza mestiza) en cuanto se encubra en su medio ya es señor, y, por lo tanto pertenece a la raza blanca...” “..Ni aún en el color puede sentarse la diferencia, pues el color parece depender del clima exclusivamente”. . No debemos olvidarnos que hasta hace poco, en nuestros certificados de nacimiento (incluido la libreta se de servicio militar) se consideraba además del lugar de nacimiento y otros datos, la raza a la que uno pertenecía.

Sobre la raza indígena, el mismo Alcides Arguedas, que considera que la pobreza y atraso de Bolivia se debe a la falta de sangre europea que fluya por nuestras venas, describe integralmente la situación de explotación del indígena en todas sus facetas:
“¿Veis a un indígena harapiento, sucio, de cabellera desgreñada lloroso, correr despavorido en un camino en la garita, en la ciudad, en una villa o cantón? Ese es el comunario a quien le han arrebatado, a golpes, los víveres que debía vender para abonar la contribución adelantada; ese comunario busca un defensor, que regularmente es un buen hombre (tinterillo), y en lugar de encontrar un apoyo, encuentra otro lobo que concluye de despellejarlo. Recurre personalmente ante las autoridades y éstas le dicen que espere y espera días, acurrucado en las calles, de donde un soldado le toma del cabello lo lleva arrastrado, para que limpie el cuartel y los corrales a fuerza de sablazos.
El infeliz, desnudo ya, vuelve a su hogar donde su esposa e hijos lo esperan como al ángel del bien que les llevará el pan y el consuelo; pero lo ven llegar envuelto en sangre y estiércol, macilento por el hambre, lloroso... Triste por estas desgracias, por la muerte de su esposa que muere de un arrebato, es sorprendido por el alcalde; pero no para llevarle a la cárcel por la contribución, es para notificarle que ese día debe bailar o ir de baile, por la llegada del subprefecto. En vano se disculpa, y es llevado y tiene que bailar y hacer morisquetas, a palo.

Pasada la función, regresa caviloso a su casa, y sus hijos tiernos le avisan que el otro alcalde ha mandado llevar las cuatro únicas ovejas que pastaban y la poca cebada que había, para el Ejército que está de paso, cuando corre presuroso a reclamar sus bienes, el Jilacata le notifica que debe ir a limpiar los caminos, para que no tropiece el caballo del general N., que manda la división que pasa.

Después de tanta fatiga, recorre sus deberes de comunario y su imaginación los presenta unos tras otros; recuerda que debe marchar de postillón, de pongo, de mulero del cura o subprefecto; recuerda que su buey y su hijo de siete años están embargados por el cura a cuenta de los derechos del entierro de su esposa; por esta razón debe ir a ocuparse en los minerales con objeto de ganar el jornal; recuerda que faltan tres meses para la fiesta, cuyo alferazgo tiene que pasar porque el cura lo obligó a ello, amenazado con el castigo del cielo; recuerda que su calzón nuevo y su poncho se hallan pignorados para el pago de la contribución predial, que el subprefecto todavía no a cancelado; recuerda que esta obligado a pagar la rama anual para sostener los pleitos que sobre linderos sostiene su comunidad con las vecinas. Sentado su una piedra escabrosa, reconcentrada su imaginación y con las manos en las mejillas, se halla engolfado en su triste situación de comunario; entonces un alguacil del corregidor le... trae más bien la orden para que, bajo la pena de encarcelación, concurra al trabajo de las chacras del corregidor y del cura... sin que se le pague un céntimo por esos trabajos forzados.

“No es todo: cuando el comunario, después de tantas fatigas del día, se ha entregado al sueño, envuelto en su grueso andrajo... le abren su puerta repentinamente los comisionados del hijo de Dios o Santiago (indígena hechicero impostor), y le imponen el precepto de pagar el tributo para los gastos del tata Santiago, el que vive al ocio y los placeres; además le piden una hija joven y virgen para el uso de Santiago, porque esa noche debe ocuparse de las evocaciones, sortilegios, a fin de que Dios le mande abundancia y salud".

En el proceso de mestizaje, cabe recordar el papel de la iglesia y los poderosos de todos los lugares. Por ejemplo, los mineros de Ouro Preto (Brasil), necesitaban además de armas de fuego y herramientas de trabajo, por lo menos una amante negra, para que la suerte le acompañe en las exploraciones ; y los curas además del Diezmo, exigían cristianamente “el derecho de pernada”, es decir, dormir la primera noche con la mujer a casarse. Por esta razón en quechua al hijo mayor se le denomina Curaj Wawa (el hijo del cura).

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Guamán Poma


Estratificación social post Revolución Nacional 1952

Con la Revolución Nacional de 1952, con un nacionalismo forjado en las trincheras de la guerra del chaco la estratificación social modificó sus formas y surgieron nuevas categorías como la “alianza de clases” un eufemismo de la “alianza de razas”.


CUADRO 2: ESTRATIFICACION SOCIAL
POST REVOLUCION NACIONAL 1952
tabl2.jpg
Fuente: Elaboración propia por observación empírica


Estratificación social actual


A la fecha, la configuración abigarrada de las clases, expuesta en el cuadro 2, se ha estratificado aún más. en cada uno de los segmentos de los cuales podemos destacar:

  • La llamada burguesía ha imbricado con el capital transnacional y se ha potenciado con la presencia de inmigrantes alemanes, yugoslavos, croatas. A este grupo se ha incorporado la burguesía agroindustrial, los terratenientes y el poder económico de las colonias menonitas y japonesas. Aquí se encuentran los mentores de “la nación camba” y políticamente auspician las autonomías departamentales, para que a nombre de “descentralización” tengan más poder político y puedan potenciarse aún más en el mercado interno y las exportaciones. Quieren un gobierno departamental que les subvencione y garantice su reproducción y un Estado que absorba sus pérdidas. Sus hijos y su entorno más cercano social han implementado espacios socio educativos altamente elitarios e incluso estudian fuera del país. Consideran a Bolivia como su “hacienda” o “colonia”. La pigmentación de su piel es predominantemente verde, como los dólares, aunque se esfuerzan en vestirse y pintar sus casas y su cara de blanco.
  • Las clases medias, insertas sobre todo en la esfera del comercio y de los servicios, absolutamente mestizada se subdivide internamente en un mundo complejo, donde incluso el apellido de una persona juega un papel determinante; al igual que el origen y la fuente de ingresos y que a su modo reproducen “al jailón”. Tienen sus espacios de educación, salud, hábitos, “nuevas costumbres” -fruto de la alienación cultural- ocupación espacial y otros que de alguna manera les identifica; unos con más mirada a la burguesía local o antinacional. En Bolivia viven en zonas bien identificadas, con supermercados y todos los servicios a la moda de las grandes metrópolis. Sin embargo, cuando viajan al exterior, sufren las mismas agresiones raciales que cualquier boliviano o sudamericano, por ello en su crisis de identidad asumen el folklore nacional como identidad propia (se disfrazan con polleras, pero escupen a la chola) y en última instancia se folklorizan para ostentar y “diferenciarse”. Por ejemplo en los carnavales de renombre internacional (como en Oruro) es fácil distinguir la composición social de los participantes, comparsa tras comparsa. El racismo en Bolivia no tiene color propio, aunque podemos percibir una tendencia a “blanquearse” y teñirse a lo rubio lo más que se pueda.
  • Los proletarios, fabriles, petroleros del ’52 se han convertido en rentistas y viven en las periferias de las ciudades, aunque hay que reconocer la ocupación espacial de importantes zonas que ayer fueron marginales y hoy representan concentraciones urbanas de los privilegiados. Por ejemplo en la zona norte de Cochabamba, que ahora aparenta opulencia, se encuentra Mayorazgo, donde se encuentran los barrios mineros de Colquiri, Huanuni y San José que fueron construidos los años ’70. Los proletariados “relocalizados” se han insertado en la economía informal, en la economía del trópico cochabambino; en el transporte y el comercio importador. Recién se comienza a rearticular el proletariado minero desde Huanuni, aunque es innegable la presencia de 65.000 cooperativistas mineros que se reproducen en los marcos de una autoexplotación donde a la vez son propietarios de sus limitados medios de producción.
  • Gruesos sectores de los campesinos han migrado a las ciudades y básicamente se encuentran como gremialistas, transportistas, trabajadores por cuenta propia, artesanos; son –por excelencia- la fuerza de trabajo de la construcción y el grueso de la oferta laboral en las plazas. El mundo rural se ha reconfigurado, al interior del campesinado existe también una estratificación, los sindicatos agrarios gozan de poder político y controlan innumerables servicios. Los cocaleros han adquirido una fuerza social y política a partir de su experiencia de ex mineros. Actualmente es la fuerza que se encuentra en el poder ejecutivo. Hoy, como fruto de sendas movilizaciones sociales, se ha logrado el reconocimiento de los pueblos originarios indígenas de Bolivia, que nada tiene que ver con los conceptos clásicos del campesinado. Por ejemplo el proyecto de la nueva constitución política del Estado, reconoce la presencia de 36 naciones.
  • Los “militares” han sido penetrados por sectores mestizos e indígenas y su tendencia a conformar un ejército de casta como el caso chileno, en Bolivia es inviable. Como el generalato no concluye con la presidencia de la república, los grupos de poder y las clases “blancoides” cada vez se incorporan menos a las FFAA. En realidad, como nunca las FFAA se han mestizado.
  • Los afrodescendientes han quedado reducidos –a pesar del trabajo político de este grupo- en simples referencias folklóricas con cobertura en festivales y entradas de todo tipo. Su presencia minoritaria no es relevante.

Todavía esta descripción es un ensayo, fuera de las concepciones ortodoxas positivistas y marxistas, pero es innegable que en Bolivia el apellido todavía tiene importancia, la pigmentación de la piel juega un papel discriminatorio y han surgido nuevos actores sociales que reconfiguran el escenario político social.


¿Esta situación puede llevarnos a una guerra civil?

Sin ánimo de abrir heridas, debemos reconocer que el contexto ideológico colonial –impregnado de racismo- pervive a lo largo de los siglos y todos los gobiernos de turno siempre han cimentado sus políticas sobre la base de la minoridad e inferioridad de los desposeídos y el complejo de superioridad de las élites. Durante la guerra del Chaco, a pesar de la histórica y encarnizada defensa de “Boquerón” el rango del indígena sólo ascendió a “soldadito”, Incluso el gobierno revolucionario del MNR, insertó el Ministerio de Asuntos Indígenas, “El día del Indio” y otros. Es más, el chiriguano –durante todo el proceso revolucionario del ’52- formó parte junto con el hato ganadero para demandar tierras del Estado (VER EN ANEXO)

La práctica colonial descarada del racismo, aparentemente desaparecida, camuflada de “democracia” y “derechos humanos” mientras prime la ley del “buen salvaje” traducido en indígena reducido a Fuerza de Trabajo y “a nuestras culturas” como parte de un museo, HOY retorna con fuerza, irrumpe en el escenario -como resultado de la resistencia a más de 500 años de saqueo colonial, republicano y neoliberal- cuando un indígena se erige como primera autoridad legal de Bolivia. El monaguillo, el ch’uta, el destinado para cargar la comida de los “señoritos”, el mandamás del cura, el predestinado para la zafra, la siringa, la mita, la encomienda, se ha convertido EN PRESIDENTE. Ideológicamente, ese hecho duele a la oligarquía “blancoide” porque, más allá de las implicancias económico políticas de las reformas que pudiera ejecutar Evo Morales, se ha derrotado un pilar ideológico colonial: LA INFERIORIDAD.

La presencia de un presidente indígena, remueve las fibras más íntimas del colonialismo interno, pero a pesar de las movilizaciones reaccionarias (11 de enero en la ciudad de Cochabamba, 25 de mayo en la ciudad de Sucre y todos los días en Santa Cruz), a partir de la presencia de Evo Morales en la presidencia, Bolivia nunca más será la misma. Ya no es posible pensar, por ejemplo, en la liberación femenina sobre la explotación de las mujeres indígenas (mujer parlamentaria con tres sirvientas); ya no es posible tener pongos y servidumbre por un plato de lenteja, ahora los albañiles y la fuerza de trabajo tiene un costo. Ya no se puede disponer, alegremente, de soldados para la zafra y para que sirvan gratuitamente a sus superiores.

¿Que Hacemos?

Por muy simplista y fofo que parezca, la solución es demasiado fácil: Comencemos por respetar al otro; admitir que nuestros derechos terminan donde comienza la nariz del otro; coadyuvemos desde nuestro núcleo familiar a eliminar las taras y prejuicios sociales (chota, chola, birlocha, señorita; cholo, naco, indiaco, runa; más blanquito, más choquito, etc.). Asimilemos, pues, que los campesinos son ciudadanos con todos los derechos y por equidad, quizá con más derechos para equilibrar las inmorales desigualdades sociales; comprendamos primero y luego contribuyamos para hacer comprender que Bolivia será inviable SI NO REPARAMOS LAS DISCRIMINACIONES HISTORICO COLONIALES.

Quizá con estos elementos podremos entender mejor “los onces de enero en Bolivia” y aprender a develar cuándo actúa el racismo. Por ejemplo, cuando Manfred Reyes Villa afirma que los campesinos han sido engañados como niños al votar por el NO a las autonomías, o Rubén Costas señala que “cómo vamos a estar en contra de nuestros campesinos develan la matriz del racismo vigente en Bolivia donde pervive el concepto de MINORIDAD DE LOS INDIGENAS desde hace más de 5 siglos.

rostro_mi.jpg



ANEXO
¿EXISTE RACISMO EN BOLIVIA?

“NIVELES DE RIQUEZA FAMILIAR”

Nota.- se observa la inclusión de chiriguanos en la propiedad familiar.

Familia

Total tierra (ha.)

 

Maíz

(ha.)

Ganado

Chiriguanos

PEREZ

A

B

 

C

D

E

F

 

2,362

1,617

 

1,971

400

6,000

339

 

40

60

 

60

11

70

25

 

400

150

 

80

250

400

FD

12

47

27

6

35

30

Subtotal

12,689

266

1,280

157

G

H

I

J

1,804

2,029

1,776

763

80

15

15

35

200

200

350

150

100

13

6

Subtotal

6,372

145

900

119

K

L

M

N

600

600

200

600

60

40

8

30

400

350

240

700

56

74

31

70

Subtotal

2,000

138

1,690

231

O

P

545

3,479

7

160

400

700

60

144

Subtotal

4,024

167

1,100

204

Q

R

S

4,257

1,458

213

60

50

80

250

150

50

35

35

Subtotal

5,928

190

400

120

Totales

31,013

906

5,370

831

Fuente: Caciques y Patriotas. Kevin Healy.
Ed. El Buitre. Cochabamba, 1982, Pp. 99.

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