CÍVICOS CRUCEÑOS ORGANIZAN GRUPOS PARA CONTROLAR LAS CALLES
Marcelino Villarreal
14 de septiembre
Distintas repercusiones tuvo la utilización por parte de los cívicos, de jóvenes adolescentes, algunas barras bravas y grupos callejeros o casi pandillas para engrosar las filas de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC), cada vez que deciden tomar medidas de presión o movilizarse como ha sido el caso del pasado viernes en ocasión del paro de actividades de 24 horas.
Las cámaras de algunos medios registraron los distintos atropellos de estos grupos de mal vivientes contratados de manera indiscriminada dedicados a agredir, extorsionar y destruir algunos motorizados bajo el anonimato y la impunidad que les da el llevar la camiseta de la UJC.
Lo preocupante es que se puede notar que este grupo de alquilados, que tiene de clientes recurrentes a los cívicos empresarios, ha saboreado la miel del poder, el poder de tener en sus manos el control de la ciudad por una jornada, con total impunidad y escaso control sobre ellos, y han notado formas de usar esto para fines propios, delincuenciales, adquiriendo una relativa autonomía y fuerza propia en las distintas actividades que los cívicos les encomiendan. Se puede decir que parte de sus desmanes durante el paro expresa lo afirmado, lo que significa que se expone a la población ante un serio peligro. Ya pusieron en figurillas a los cívicos ante los medios, a la hora de dar explicaciones por sus desmanes en el paro.
Nadie hasta ahora advierte que la institucionalidad cruceña está alimentando gérmenes morbosos, de mafias, en su afán de demostrar fuerza y capacidad de movilización ante el gobierno y la población, sobre todo ante aquellos sectores que se les oponen. Este es un indicio de que el fascismo se está incubando. El movimiento cívico, históricamente, y en sus distintas expresiones y formas viene organizando de manera irresponsable, por desesperación, a delincuentes comunes, al lumpen, a gente sin identidad, despersonalizada, desclasada, con una marcada anomia social, frustrada, que se percibe a si misma alejada del éxito social lo que la hace potencialmente violenta; le paga, le da vestimenta, la uniforma, eleva, y militariza su auto percepción y su autoestima, llena su falta de creencias por esquemas mentales derechistas, racistas, bárbaros, egolatría y orgullo enfermizo, de odio a la critica, al debate y a las libertades democráticas; para finalmente usarles como fuerza de choque paramilitar, altamente disciplinada pero a punta de dinero con el cual la alimenta.
El peligro es que en muchos casos la criatura puede hacerse más fuerte y grande y creerse con capacidad de enfrentarse al que la ha engendrado, buscando libertad y autonomía de acción e intereses, lo que puede acarrear terribles consecuencias.
Este es el ejemplo del grupo de asalto nazi, las S.A., organizado por Hitler con el dinero de los industriales alemanes para atacar y destruir físicamente a los sindicatos independientes y comunistas. Formado por reclutas jóvenes, callejeros o reclutados en los gimnasios, se les dio armas, se los vistió con impecables uniformes, se les remuneraba. Sus actividades cobraron relativa autonomía y llegaron a complotar contra el gobierno nazi, tanto que Hitler decidió eliminarlos físicamente.
En algunos casos la criatura sobrevive al padre y se vuelve poderoso grupo delincuencial, mafioso y derechista que es un legado para posteriores generaciones. Es el caso de los "Autodefensas Unidas de Colombia" organizadas hace años para combatir a la guerrillas, ahora presionan a los distintos gobiernos para defender sus zonas de producción, trafico de armas y cocaína, en los suburbios de las urbes colombianas. Tenemos a las pandillas de las "maras", organizadas en El Salvador, en sus filas hay sobrevivientes de la guerra civil que lucharon junto al ejército en contra de la guerrilla. Peligro de mayor nivel, los grupos de mercenarios internacionales, ex comandos, asesinos de elite, cuando quedan desempleados, son ejemplo también de lo predicho. Criados por el imperio ahora son problema de seguridad internacional.
Los cívicos con su manipulación logran que la población se identifique con sus intereses de poder y empresariales, por eso el paro del pasado viernes fue contundente y exitoso porque la gente lo quiso, porque acepta sus propuestas de defender la democracia, la gran propiedad privada, "a Santa Cruz", a secas, sin mayor cuestionamiento aunque esto signifique olvidar sus propios intereses de clase o de sector. Clases medias empobrecidas, pequeños propietarios y comerciantes e incluso obreros han tomado como bandera la defensa de lo cruceño, del terruño, un chauvinismo que olvida lo propio en aras de la región digitada por empresarios. Es la reedición de la equivocada consigna nacionalista, alianza de clases, que necesariamente tiene una dirección que en este caso es necesariamente el empresario tan entregado al imperialismo y por ello antipatria, antiregión.
Aún así, a pesar de este dominio y control que se endurece y fortalece con la derechización y el indigenismo fanático del partido del MAS, los cívicos inseguros siguen recurriendo a grupos de lumpen para imponerse, a la UJC, que varias veces les recuerda que es autónoma, incluso les critica y se desmarca del discurso "nacional", "de unificar el país", "solidario e integrador" para corear a los cuatro vientos "¡Independencia!" "¡Fuera de Santa Cruz collas raza maldita!".
Se puede pronosticar que los cívicos seguirán recurriendo al lumpen mientras crean controlarlo con el dinero, sin importar consecuencias. Para ellos 2.000 cambas pagados son más controlables, poderosos y valientes que un millón de cruceños convencidos. No importa si así siembre la semilla de un agravamiento del problema de inseguridad ciudadana y delincuencial con perspectivas peligrosas para la ciudadanía.
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