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21/01/2007
"La tecnoadicción aumentará en
los próximos años"
Jaume Almenara, profesor de Psicología Social de la UB
El decano del Colegio
de Psicólogos de Cataluña prevé un paulatino incremento de la obsesión
enfermiza por adquirir la última novedad tecnológica
elmundo.es LUIS PARDO
La empresa estadounidense Apple presentó la
semana pasada su última novedad: un mismo aparato que integra un iPod, un móvil
y un dispositivo para navegar por internet. Es una buena noticia para los
aficionados a estos productos pero también el último y patológico objeto de
deseo para aquellos que sufren un trastorno que ya se conoce como
tecnoadicción, un problema que sólo en EEUU se calcula que afecta al 10% de los
usuarios de estos dispositivos, sobre todo a las personas obsesivas, inseguras
o con baja autoestima. Jaume Almenara, profesor de Psicología Social de la
Universidad de Barcelona, cree que esta nueva adicción es más peligrosa entre
los adolescentes porque, para ellos, la tecnología se ha convertido en un fin y
no en un medio.
Pregunta.- Cuando creíamos que la tecnología
venía a facilitarnos la vida parece que también puede complicarla.
Respuesta.- Hay una tendencia a
que la tecnología controle nuestra vida y no al revés. Este fenómeno de pasión
desmedida por la última novedad es relativamente reciente en España si nos
comparamos con los países anglosajones. En cualquier caso, hay que ser
prudentes para evitar una alarma social que puede ser innecesaria.
P.- ¿Será una de las adicciones que más aumenten en el futuro?
R.- Seguro, porque entra
dentro del fenómeno de las modas. Los medios le dicen a la gente lo que tiene
que hacer para estar en la
onda. Para los jóvenes, que están construyendo aún su
identidad, el dominio de la tecnología más puntera les ayuda a reafirmar su
personalidad. Cualquier gran avance conlleva un proceso de adaptación. Unas
personas lo logran sin problemas, cogiendo lo más provechoso del cambio, y
otras, por el contrario, se desconciertan. Nuestra labor es reorientar a estas
últimas.
P.- ¿Cómo reconocer la tecnoadicción?
R.- La afición de los más
jóvenes a los 'chats' o a los móviles sólo debe preocupar cuando ese impulso
irrefrenable por conseguirlos interfiere gravemente en su esfera personal,
social o laboral. En ese caso se debe consultar a un especialista.
P.- ¿Qué consecuencias para la salud tiene una
pasión tecnológica desmedida?
R.- Probablemente sean muy similares
a las que produce la adicción a la televisión. El paciente experimenta trastornos de
insomnio, ansiedad o inestabilidad emocional. En Japón se han observado los
casos más graves con brotes de tipo epiléptico. A nivel físico es frecuente que
el afectado gane peso. Engancharse a una pantalla o a un aparato reduce la
actividad física, impide diversificar el tiempo y anula las posibilidades de
interesarse por otros temas.
P.- ¿Qué puede explicar acerca de la obsesión
por hacerse con el último aparato tecnológico del mercado?
R.- En los adolescentes
se explica porque ese aparatito de última generación desempeña un papel integrador
en su grupo de iguales. Un rol similar al que pueda jugar el cigarrillo o esas
dos o tres marcas de ropa o calzado deportivo que van renovándose cada cierto
tiempo. En este caso, la edad se convierte en un factor de riesgo.
P.- Pero es un problema que también se ha visto en adultos.
R.- Sí, pero la
motivación es distinta. Para empezar los mayores no han nacido con estas nuevas
tecnologías. El aprendizaje les resulta más complicado y tienden a hacer un uso
más racional de las mismas. Lo que sí vemos en ellos es esa necesidad de
mostrar su estatus y de obtener una satisfacción inmediata, porque la misma
tecnología nos ha transmitido la sensación de que podemos lograrlo todo y
además sin demora. De ahí que soportemos tan mal cualquier impedimento técnico,
como quedarnos sin luz o que falle el ordenador más de 10 minutos.
P.- ¿Qué recomendación da a esos padres cuyo
hijo se desvive por el último móvil o que nunca ve el momento de apagar
internet?
R.- Quizá habría que
preguntarles si se comunican lo suficiente con su hijo. Si el chico necesita
aislarse es porque la comunicación con la familia es insuficiente. No suele
haber problemas de adicción cuando la comunicación es buena en la escuela y en
el entorno más cercano. Las fuentes fundamentales del afecto nunca pueden venir
de una máquina sino del contacto entre las personas. Los 'chats' ayudan a
conocer gente pero no a relacionarse.
P.- ¿Están los psicólogos preparados para
intervenir frente a las nuevas adicciones?
R.- Están sensibilizados ante los efectos de cualquier
tendencia que motive problemas de conducta. Los trastornos asociados a las
nuevas tecnologías tienen un protagonismo creciente en la formación
universitaria. Ya organizamos seminarios para estudiar el fenómeno de la
publicidad en internet o el modo en que la tecnología puede alterar las
relaciones interpersonales.
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