A
nte el vacío de poder y el caos político social que dejó la salida del presidente Morales, el día 12 de noviembre hubo una salida legal en el marco de la "sucesión presidencial" establecida por la Constitución, que hizo posible que sea proclamada como presidenta de Bolivia -de forma "transitoria" hasta el 22 de enero de 2020 - la senadora Jeanine Añez, miembro de la alianza opositora minoritaria "Unidad Demócrata". La nueva "presidenta" cuenta principalmente con el respaldo de los "civicos" del Oriente en alianza con los agroindustriales, de un sector cívico de Potosi, de políticos de la oposición, de miles de ciudadanos a nivel nacional cansados de más de 20 días de bloqueos y de un grupo de asilados políticos de la época liberal anterior a Morales.
En los primeros 4 días de su gobierno la nueva presidenta posesionó a un nuevo comando militar, destituyendo al general "Kaliman", acusado de ser "soldado del proceso de cambio" de Evo Morales. De la misma manera posesionó de forma acelerada a su nuevo gabinete y supo posicionarse en los medios nacionales de comunicación, ofreciendo llamar a Elecciones Generales y a la "pacificación", habiendo obtenido el reconocimiento de Estados Unidos, la Unión Europea, Inglaterra y Rusia.
Y mientras las clases medias se desmovilizaron y desbloqueron las calles de las principales ciudades del país, aparecieron nuevos actores en el escenario: Cocaleros del Trópico de Cochabamba, miles de campesinos y pobladores de las zonas pobres de La Paz y El Alto, exigiendo la renuncia del nuevo gobierno de Añez y el retorno de Evo Morales. Ante las multitudinarias marchas y bloqueos de carreteras que volvieron a convulsionar el país, la policía se vió sobrepasada y el gobierno sacó a las Fuerzas Armadas a las calles. El día 15 se presentó un enfrentamiento con miles de cocaleros a pocos kilómetros de Cochabamba, que dió como saldo lamentable a más de 10 cocaleros muertos por bala; para algunos fruto de la represión militar, para otros resultado de un "autoatentado" por parte de sicarios ligados al narcotráfico, a quienes conviene que caigan muertes dentro de los mismos cocaleros con el fin de justificar la ampliación de su "guerra" para recuperar espacios políticos y territoriales perdidos. Y asi fue. Los días 16 y 17 de noviembre se escucharon voces de protesta contra el "gobierno asesino" y la "dictadura" de Añez desde los barrios y decenas de puntos de bloqueo de carreteras. Aquellas protestas se sumaron a las reacciones a una verdadera guerra psicológica implementada por operadores del MAS que conculcaron temor ante una posible "quema de casas y cosechas por parte de los blancos y de policías" o de que con este gobierno se "quitarán bonos y otros beneficios". Esta situación causó un impacto muy fuerte en campesinos y barrios populares. Una situación por demás penosa y complicada que puso nuevamente en vilo a todo el pais. Crece la desconfianza, el miedo y la inseguridad ante lo que vendrá.
Mientras tanto Evo Morales expresa en varias entrevistas internacionales que pretende "volver al país" para "dialogar" y pacificar" el país, considerando a su vez que su partido - el MAS - mantiene dos tercios en la camara de Diputados y Senadores, con que podrá negociar a su favor el Tribunal Supremo Electoral (nacional y departamentales) y todo el proceso electoral. Un verdadero callejón sin salida, considerando además que el día martes 19 de noviembre el Congreso sesionará (con dos tercios del MAS), posiblemente para rechazar oficialmente la renuncia de Evo Morales, con que éste tendría pie legal para retornar y al menos habilitarse para las proximas elecciones, en calidad de "jefe de campaña"; tal vez. Mientras tanto las rupturas dentro del MAS y dentro de los movimientos sociales en pie de bloqueo, se observan en entrevistas, comunicados y retiro de bloqueos, mientras otros sectores barriales se radicalizan.
A continuación se presentan algunos materiales que acompañan el presente informe.
