Nuevos matices del conflicto por el TIPNIS

En medio de la elaboración del reglamento de la Ley de Protección del TIPNIS se abre una nueva etapa con diferentes matices de este conflicto. Surgen nuevos argumentos del gobierno y dirigencias campesinas en contra de la demanda indígena.

Más allá de cerrar el debate del TIPNIS y la carretera al tema de la "intangibilidad" y los "conflictos internos", es necesario ampliar la mirada  para visivilizar a actores alrededor de un conflicto de intereses económicos, como los intocables latifundios del Oriente y la situación de los capitales transnacionales. Aquí algunos insumos para el debate.

 


 

Sobre la desición repentina del gobierno que, ahora se ha propuesto hacer cumplir la "intangibilidad" del parque si importar si va en contra de los indígenas, surgen análisis que critican esta actitud extrema de interpretar con rigor conceptual la ley -que ahora se va en contra de quienes defendieron el TIPNIS-. Esta nueva ofensiva del gobierno atenta contra la sustentabilidad de los indígenas que quieran realizar cualquier otra actividad de desarrollo sostenible e integral para sus comunidades.

‘Ya lo va a ver...’

La Razón, 2 de noviembre de 2011

El intempestivo Juan Ramón Quintana, director de la Agencia para el Desarrollo de las Macrorregiones y Zonas Fronterizas (Ademaf), el viernes volvió a hacer una de sus relampagueantes apariciones. Esta vez como parte de la ofensiva montada por el Gobierno para ganar en la mesa lo que perdió en la cancha. Es decir, para ver si de todas maneras logra embromarlos a los indígenas del TIPNIS que, como todo el mundo sabe, después de una esforzada marcha hicieron respetar sus derechos constitucionales.

ramon_quintanaComo todo el mundo también sabe, ahora el meollo del asunto es el carácter intangible (que no debe o no puede tocarse) del territorio indígena establecido en la nueva ley corta que, aparentemente, puso fin al conflicto. Con una admirable fidelidad filológica o más probablemente con un pronunciado apego a sus famosas “tácticas envolventes”, ahora el Gobierno está empeñado en que nadie, pero lo que se dice nadie, toque al TIPNIS, ni para plantar un yuyito. Esto quiere decir, en otras palabras: privar a los indígenas del aprovechamiento de los recursos naturales para su sobrevivencia.

En este orden de cosas, Quintana denunció que madereros, operadores turísticos y criadores de lagartos ya están tocando al parque y territorio indígena. Y lo están tocando con la complicidad, por supuesto, de los indígenas. Sobre este último asunto, en un arrebato de solidaridad con los reptiles, Quintana profirió un prolongado lamentó. “Nuestros lagartos del TIPNIS”, dijo, “salen en condición de cuero al mercado internacional”. ¡Qué lagartos, ah!

Álvaro García Linera, vicepresidente del Estado, puso su granito de arena a la nueva campaña gubernamental. También el viernes, en una conferencia de prensa, dijo: “Intangibilidad en el TIPNIS, muy bien, hagamos cumplir la intangibilidad en el TIPNIS, el Gobierno va a hacer cumplir la ley como corresponde”. Ante esta enigmática declaración, un periodista se animó a preguntarle: “¿Cómo la va a hacer cumplir?” El Vicepresidente, con un laconismo verdaderamente jacobino, se limitó a decir: “Ya lo va a ver...”.

Finalmente, en un alarde de coordinación, el sábado, el mandatario Morales llevó el lamento gubernamental por el TIPNIS a un foro internacional. En la Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estado, realizada en Asunción del Paraguay, intentó, entre otras cosas, revertir el desprestigio internacional al que lo ha llevado, precisamente, el manejo del conflicto: sus contradicciones como valedor de los derechos de la Madre Tierra y la brutal intervención a la marcha indígena sobre la que, 36 días después, su gobierno todavía no ha investigado nada, pero lo que se dice nada.

En la Cumbre, el gobernante boliviano sometió a sus colegas a un informe sobre los detalles del conflicto para 1) declararse víctima de los medios de comunicación; 2) responsabilizar del conflicto a las ONG y a la “intervención externa e interna”; y 3) comunicar a los mandatarios iberoamericanos que los indígenas se han hecho utilizar.

Ante la nueva ofensiva del Gobierno, que por lo visto no está dispuesto a perdonar la victoria de los indígenas, es urgente que las organizaciones de derechos humanos promuevan una nueva ley corta. Esa ley debería declarar “intangibles” a los indígenas del TIPNIS y especialmente a sus dirigentes. Es decir, siguiendo a la letra la definición de la palabra: que nadie debe o puede tocarlos. De otra manera corren el riesgo de terminar como los hermanos lagartos: en condición de cuero. Ya lo dijo el Vicepresidente: Ya lo verán...


Declaraciones del Vicepresidente sobre lo dicho por Quintana:

En el siguiente video vemos declaraciones de el Vicepresidente Alvaro García Linera que ratifica la denuncia de Ramón Quitana en contra de las comunidades indígenas del TIPNIS por estar desarrollando actividades "empresariales". Anuncia medidas legales que harán cumplir la "intangibilidad" del paque Isiboro Sécure que ahora para el gobierno es inviolable.

 

El TIPNIS y los negocios de Turismo de otros

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noviembre de 2011

“Contradicciones y decepciones en la historia siempre han existido, pero cuando está en juego la conservación del único planeta que tenemos, esconder la verdad nos hace daño a todos”.

Mientras el gobierno denuncia agencias turísticas manejadas y autorizadas por los pobladores del TIPNIS, un documento revelador de Enrique Bachinelo muestra el aprovachamiento de los recursos naturales en el TIPNIS por la empresa extranjera UNTAMED ANGLING, que trabaja en Bolivia bajo el denominativo de TSIMANE LODGE.  Este documento muestra cómo trabaja esta empresa extranjera, cuyas licencias ambientales fueron otorgadas en el gobierno de Evo Morales y cuyo contrato "firmado con el gobierno" le otorgan la "EXCLUSIVIDAD de trabajar en estas áreas por 20 años".

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La intangibilidad en los Territorios Indígenas

(Bolpress)

Pareciera que ahora es el turno de arremeter con la “intangibilidad”. Otra distorsión más, es decir, otro fantasma más dirigido a perturbar al movimiento indígena. Quizá intentando escamotear el triunfo de la marcha indígena, tal como antes se buscó empañar su éxito con fantasmas como: “las llamadas de la embajada norteamericana”, “el tráfico de tierras y madera”, “la marcha turista”, etc.

Pero si antes fue a través del desprestigio, ahora lo es a través del miedo. Se llegó al punto de aseverar por boca de reconocidas personalidades políticas, que los indígenas del TIPNIS ya no podrían cazar ni pescar en su territorio, porque este territorio ya no se toca, y se agregó maliciosamente que la actual dirigencia indígena, al incorporar este término en la Ley Corta, se había desenmascarado como la verdadera enemiga de “los hermanos indígenas”. Menos mal que la opinión pública percibe con claridad cuándo hay mala fe en una declaración de esta naturaleza.

A propósito de la intangibilidad y dicho en fácil, tanto en el TIPNIS como en los demás territorios indígenas de tierras bajas, existe naturaleza, existen culturas con rasgos milenarios y existen habitantes con una ascendencia ancentral. También existen en estos mismos espacios territoriales, unas relaciones más o menos armónicas entre esa naturaleza y esos habitantes portadores de cultura propia.

De modo que si hay algo que no debe tocarse de manera arbitraria en este y los demás territorios indígenas, son precisamente estos componentes que hacen a la esencia de la cualidad de territorio indígena. Pretender interferir esta cualidad del territorio imponiendo prohibiciones a patrones de vida sociocultural tradicionalmente existentes en el lugar, sería afectar precisamente su intangibilidad, ahora protegida por la Ley Corta recientemente promulgada. Ya señaló al respecto el dirigente indígena Fernando Vargas, que no se trata de vivir como pajaritos colgados de los árboles, sino de preservar y desarrollar una forma de convivencia armónica.

La intangibilidad es un mecanismo necesario no solo para el TIPNIS, sino para prácticamente todos los territorios indígenas, porque la historia de éstos está marcada por sistemáticas transgresiones a su intangibilidad, efectuada especialmente por agentes externos al territorio, pero en ocasiones también por el mismo Estado a través de sus políticas públicas.

El avasallamiento de tierras al interior de un territorio indígena, tan típico en la región de tierras bajas, es una transgresión a su intangibilidad, tal como lo es el pirateo de recursos naturales, especialmente maderables, realizados a veces con la complicidad de alguna familia del mismo territorio. En el caso del TIPNIS, este tipo de transgresión a su intangibilidad se la realizó al menos desde tres frentes: 1) avasallamiento de tierras realizado por ganaderos asentados en el lugar, 2) avasallamiento de tierras realizado por los interculturales y, 3) avasallamiento de espacios territoriales realizado por actividades hidrocarburíferas.

La implementación de un mega proyecto en el interior de un territorio indígena por ejemplo, en sí implica una transgresión a la intangibilidad del territorio indígena involucrado; tal como hubiese ocurrido con el TIPNIS, en caso que el tramo II de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Mojos lo hubiese atravesado. En términos generales, lo que planteaba la marcha indígena fue justamente el respeto a la intangibilidad de los territorios indígenas, eso está expresado de manera explícita en su plataforma de demandas.

Pero también existen otras formas menos tangibles de transgresión a la intangibilidad de un territorio indígena, por ejemplo la incursión de modelos de desarrollo contrapuestos al de las lógicas económicas de los pueblos indígenas. Esta amenaza empieza a hacerse cada vez más constante y muchas veces está alentada desde el mismo Estado a través de programas de incentivo productivo dirigidos al monocultivo o la mono producción. Los cuales si bien buscan garantizar la seguridad alimentaria del país, pero no toman en cuenta los patrones culturales de la población local, ni contemplan las condiciones ecológicas del lugar.

De otro lado, habrá que pensar cuánto respetan la intangibilidad de los territorios indígena los programas de educación y salud ejecutados por el Estado, pero sobre todo la actitud y la mentalidad de los responsables de atender estos servicios al interior de cada una de las comunidades en los territorios indígenas. Sabemos que hay una preocupación en su diseño institucional al respecto, pero aún resta lograr coherencia en su implementación operativa.

Finalmente, la intangibilidad no se restringe a controlar lo que de afuera pueda ingresar al territorio indígena, sino también a fortalecer los mecanismos internos de control y gestión territorial. Potenciando hacia adentro los sistemas redistributivos, el lazo social propio del sistema de comunidad, el vínculo de respeto de las personas con la naturaleza y todo su marco institucional de ejercicio de gobierno autonómico. No hay nada nuevo por descubrir…, la intangibilidad es eso.

Rasgos de la VIII Marcha Indígena

La VIII Marcha Indígena, por la dimensión de su movilización y el tiempo empleado hasta su conclusión, ha experimentado a lo largo de su transcurso momentos críticos que bien pueden constituir hitos cronológicos.

En la mayoría de los casos, estos momentos críticos derivaron de acontecimientos como los bloqueos de San Ignacio de Mojos y Yucumo, con cierre de negocios incluido para no abastecerla de alimentos ni agua. Pero estos acontecimientos no solo fortalecieron la voluntad de los marchistas y el sentido de sus reivindicaciones, sino que masificó la opinión pública favorable a las demandas de la marcha.

No obstante, el hito de mayor trascendencia está constituido por la brutal intervención policial a la marcha indígena ocurrida el 25 de septiembre en el lugar denominado Chaparina. Este evento marcó un antes y un después en esta histórica movilización indígena y por la crueldad desplegada contra los marchistas, quedará marcada en la memoria colectiva de los movimientos sociales, como un referente repudiable e impropio de un régimen democrático.

Los impactos de este acontecimiento al interior del movimiento indígena, fue la revitalización de fuerzas de los marchistas, la masificación de la marcha con la incorporación de nuevos contingentes de representantes indígenas y sobre todo una mayor cohesión entre los pueblos indígenas del país. Pero además se percibió a partir de la intervención policial, un incremento del activismo de los pueblos indígenas más allá de la marcha en sí (vigilias, bloqueos, participación más activa en espacios mediáticos de debate, etc.).

Hacia fuera de la marcha indígena, la intervención policial marcó un momento de quiebre entre la opinión pública, puesto que movidos por la indignación ante la insensibilidad y el abuso de poder, no solo se masificó el respaldo social a la marcha indígena, sino que se hizo más explícito e ingresó en un activismo casi militante, expresado en una variedad de manifestaciones públicas, como marchas, pronunciamientos y cartas de respaldo, recolección de ayuda en alimentos y vituallas, interacción más intensa de colectivos sociales a través de páginas sociales en internet, etc.

Otro de los efectos acentuado a partir de la intervención policial a la marcha indígena, fue el desbordamiento solidario de la población en lugares como Palos Blancos, Caranavi, la Tranca de Uru Jara y, la misma ciudad de La Paz. Especialmente en estos sitios, la población salió con el corazón abierto en un encuentro de tanta emotividad que no cabía espacio para otros referentes socioculturales como los clásicos regionalismos tan expresivos en el país.

La confluencia ciudadana de origen multisectorial ocurrida en la ciudad de La Paz en torno al respaldo a la marcha indígena, en parte responde a una acentuación de la actitud de defensa medioambiental, pero en parte también se debe a acontecimientos como la intervención policial a la marcha el 25 de septiembre. Son concepciones distintas las de indígenas y las del resto de la ciudadanía del país, pues los primeros defienden una visión de vida y de desarrollo en torno al territorio, en cambio la población urbana, por ejemplo, actúa a partir de una motivación más humanitaria y una conciencia ecológica que hasta la marcha no había sido tan expresiva.

Otro rasgo visible en la fase de la marcha indígena posterior a la intervención policial, fue la masificación de la misma. Después del reencuentro en Quiquivey, a medida que pasaban los días, no solo se sumaba más y más gente a la marcha, sino que se incorporaban otro tipo de población: activistas ecologistas, activistas políticos, voluntarios de otras organizaciones sociales, etc. Inicialmente, esta nueva faceta generó al interior de la marcha cierto temor a que el sentido de la marcha se vaya a impregnar de otros propósitos, o que finalmente se vaya a alterar los mecanismos internos de control y toma de decisiones, sin embargo, nada de eso ocurrió.

El respaldo logístico de la población y de instituciones voluntarias, fue un detalle determinante en esta última fase de la marcha, puesto que los marchistas, por el agotamiento de sus propias provisiones, la lejanía de sus lugares de origen para solicitar nuevos envíos y la imposibilidad de realizar actividades de caza y pesca (por la carencia de dichos recursos en esta nueva zona), habían quedado expuesto al apoyo externo. Pero no solo se trataba de alimentos, sino también de ropa abrigada, medicamentos, transporte de carga, condiciones de hospedaje en los sitios de pernoctación, que al final fueron superados satisfactoriamente.

Por su parte, los medios de comunicación que cubrieron el evento, jugaron un rol determinante en el relacionamiento entre la marcha indígena y la opinión pública del país. La cobertura mediática a la marcha fue amplia, no solo en el sentido informativo, sino también de debate entre diversos actores tanto afines como adversos a la marcha indígena. Los medios de comunicación, facilitaron una relación de retroalimentación entre los marchistas y el resto de la ciudadanía a nivel nacional.

Pero los medios de comunicación no sólo contribuyeron a posicionar las demandas del movimiento indígena en el país, sino también a proyectar liderazgos más políticos emergidos desde el seno de la marcha indígena. En parte, resultado de ello es el reconocimiento nacional de líderes indígenas como Pedro Nuni (diputado indígena), Fernando Vargas (CPEM-B), Celso Padilla (APG), Justa Cabrera (CNAMIB), Rafael Quispe (CONAMAQ), Marcelo Marupa (CPILAP), o la popularidad de otros líderes intermedios como Miriam Yubánure (CPEM-B), Miguel Charupá (OICH), Adolfo Moye (CPEM-B), Jenny Suarez (CPEM-B), para citar sólo a algunas y algunos de ellos.

* Sociólogo de CIPCA Beni.

 

 


 

Análisis en programa radial "Información de GENTE para la GENTE" ( 30 de octubre)

El domingo 13 de noviembre, estuvo presente en nuestro programa radial Rosa Chao, presidenta de la Coordinadora de Pueblos Indigenas del Trópico de Cochabamba - CPITCO. Reproducimos partes de esta entrevista, semanas después de que se aprobó la Ley de Protección al TIPNIS, continúa en debate el reglamento y se escuchan nuevas agresiones a los indígenas y a la demanda que defiende el TIPNIS.

{play}/audio/RosaChao_parte1.mp3{/play} Entrevista a Rosa Chao, parte I. Rosa Chao, presidenta de la Coordinadora de Pueblos Indigenas del Trópico de Cochabamba - CPITCO, conversa con Maria Lohman sobre el escenario actual del conflicto del TIPNIS,  luego de que han surgido nuevos argumentos del gobierno a favor de la carretera, aún cuando el reglamento de la Ley Corta aprobada todavia se encuentra en debate. (4 minutos)
{play}/audio/RosaChao_parte2.mp3{/play} Entrevista a Rosa Chao, parte II. ¿Para quiénes la "intangibilidad" del TIPNIS? Rosa Chao nos explica sobre el desarrollo que los indigenas sueñan en su territorio, el TIPNIS y responde a las denuncias del gobierno que recaen en los indígenas y sus dirigentes. (6 minutos)
{play}/audio/RosaChao_parte3.mp3{/play} Entrevista a Rosa Chao, parte III. Rosa Chao nos cuenta lo que significa para ella ser dirigenta de su organización y sobre la consulta del gobierno a los indígenas del TIPNIS que siguen esperando. (5 minutos)
{play}/audio/RosaChao_parte4.mp3{/play} Entrevista a Rosa Chao,  parte IV. Ante la amenaza del gobierno de prohibir actividades como la caza y pesca dentro del TIPNIS, la dirigenta del TIPNIS expresa su sentir. (1,5 minutos)
{play}/audio/RosaChao_parte5.mp3{/play} Entrevista a Rosa Chao, parte V. La dirigenta indígena hace un llamado a los colonizadores a identificarse y solidarisarse con su demanda y esclarece la situación de los proyectos de desarrollo y turismo en el TIPNIS, que en muchos casos el mismo gobierno ha autorizado. (5 minutos)

A continuación les invitamos a escuchar unos fragmentos del programa de radio "Información de GENTE para la GENTE". En el que participó junto a Maria Lohman, Heber Araujo, investigador de CENDA. Juntos analizaron estos nuevos matices del conflicto TIPNIS.

{play}/audio/tipnis_aprobacionLey.mp3{/play} Aprobación de Ley para el TIPNIS. El lunes 23 de octubre después de dos meses de marcha los indígenas lograron su objetivo cuando el Presidente promulgó la Ley de Protección del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure que manda que la carretera no pasará por el TIPNIS. Pero las agresiones continuan cuando colonizadores organizaron un bloque contra marchistas que retornaban a sus comunidades y el Presidente en la Cumbre en Paraguay arremete contra la demanda indígena. (María Lohman, 4 minutos)
{play}/audio/tipnisCENDA_intangibilidad3.mp3{/play} Costos de la carretera. El gobierno empieza a levantar el alto costo económico que significa que la carretera no pase por el TIPNIS sin cuestionar el contrato con la empresa OAS. Ever Araujo, analiza este tema. (Heber Araujo, 3 minutos)
{play}/audio/CENDA_intangibilidadTIPNIS.mp3{/play} Sobre la "intangibilidad" del parque. El término "intangible" incorporado en la Ley de Protección del TIPNIS tiende a ser usado convenientemente por el gobierno en perjuicio de los indígenas del TIPNIS, sus formas de vida y posibles proyectos autosostenibles. ( Maria Lohman y Heber Araujo, 6 minutos)
{play}/audio/tipnisCENDA_intereses.mp3{/play} Ampliar el debate. Después de que el conflicto del TIPNIS se tornó en un gran debate nacional "llama la atención por que no se ha profundizado sobre los intereses que existen dentro del TIPNIS", como es el caso de los intereses transnacionales. (Heber Araujo, 2 minutos)
{play}/audio/tipnisCENDA_soluciontierra.mp3{/play} El conflicto de tierras. Ante la división de las organizaciones indígenas y campesinas en el conflicto del TIPNIS es necesario reflexionar y poner sobre el debate el tema de la tierra y el latifundio agroindustrial que sería una solución a esta realidad de pobreza en las comunidades campesinas y respeto a los territorios indígenas. (Heber Araujo, 2 minutos)

La expansión de las transnacionales brasileñas

El diario, 16 de cotubre de 2011

Impulsadas por el Gobierno Federal, transnacionales de la construcción civil amplían su acción en América Latina causando conflictos sociales y destrucción ambiental por donde pasan.

lula_evo_tipnsLas empresas brasileñas de la construcción civil tuvieron un gran crecimiento en su actuación en el exterior en los últimos diez años. Gracias al financiamiento público del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) y al apoyo del gobierno Lula, como OAS Ltda., Camargo Correa, Andrade Gutiérrez e Odebrecht tuvieron un crecimiento de 544% en su actividad en América Latina y en África.

El movimiento de internacionalización de estas empresas se inició en los años 1970 con la recomendación de la dictadura militar de obras de gran porte, con autopistas y usinas hidroeléctricas, lo que garantizó el aumento de las ganancias y la formación de conglomerados. Ahora, este movimiento es acelerado por la actuación del BNDES, que entre 2001 y 2010 aumentó en 1.185% el financiamiento de las obras realizadas por las constructoras brasileñas en el exterior, pasando de US$73 millones a US$937 millones. Para este año la previsión es que los desembolsos lleguen a US$1,3 billón.

La intervención directa de la diplomacia brasileña también fue central en este proceso. Documentos revelados en el último mes por la Folha Transparencia, muestran cómo Itamaraty intercedió a favor de la Odebrecht e da Andrade Gutiérrez en la construcción de hidroeléctricas en Venezuela y Colombia. Las negociaciones fueron impulsadas por los embajadores en esos países y fueron clasificadas como “promoción comercial”.

El ex presidente Lula también se esforzó en este sentido, interviniendo personalmente en la negociación de contratos de grandes obras públicas como el metro de Caracas, en Venezuela, y de puertos, autopistas, usinas hidroeléctricas y petroquímicas en Bolivia, Cuba, Nicaragua y Perú. Todas ellas financiadas por el BNDES mediante la contrapartida de empresas brasileñas de ingeniería para la realización de las obras.

Lula también actuó en la protección de los intereses de estas empresas en el exterior en casos de conflicto con los gobiernos locales, como el episodio en que la Odebrecht fue expulsada de Ecuador después de irregularidades constatadas en una autopista y dos hidroeléctricas construidas por la empresa. Las actuales actividades del ex presidente muestran cuánto es su vínculo cercano con los empresarios de construcción civil. Recientemente, Lula hizo una gira por América Latina a bordo del avión de la Odebrecht, visitando obras en Cuba y Venezuela.

Quién paga la banda, pone la música

No fue casual el empeño que puso Lula en los negocios de la construcción civil. Datos del Tribunal Superior Electoral (TSE) confirman que las constructoras son las mayores financiadoras de las campañas electorales del PT (Partido de los Trabajadores).

En las elecciones de 2006 las donaciones llegaron a R$22,5 millones. La Camargo Corrêa fue la mayor donadora con R$6,5 millones.

El gobierno de Dilma no es diferente. De cara a las obras de la Copa del Mundo de 2014, del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) y de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA), la donación de las constructoras para la campaña de la actual presidenta, llegó a R$37 millones. Y una vez más, la Camargo Corrêa fue la mayor donadora, con R$8,5 millones, lo que representa una pequeña contribución frente a los billones recibidos del gobierno para realizar obras en Brasil y en América Latina.
Daños sociales y ambientales

Otro trazo fundamental de la expansión de estas constructoras por el continente, son las graves denuncias de fraudes en los procesos de licitación y construcción de las obras, además de los conflictos con las poblaciones locales debido a los impactos
negativos de las obras.

Son recurrentes los casos de conflictos. Cómo los que sucedieron en la reserva ecológica del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), en Bolivia, donde sería construida una autopista. Los indígenas de la región afirman que no fueron
consultados sobre la obra, lo que es una exigencia constitucional, y que la construcción traerá consecuencias negativas para el
ecosistema.

Pero más allá del cuestionamiento a los gobiernos locales, las poblaciones afectadas por las obras chocan muchas veces contra las constructoras. Así como ocurre en Brasil en el caso de la construcción de las hidroeléctricas de Jirau y Belo Monte, las poblaciones de los países vecinos cuestionan la viabilidad de las obras y la actuación de las constructoras en perjuicio del medio ambiente y de los pueblos originarios.

Según organizaciones indígenas y ambientalistas de estos países, los estudios de impactos ambientales muchas veces no son realizados o, cuando lo son, el plan de manejo para compensar la destrucción no se concreta. De esta forma, la indemnización a las familias afectadas o las obras de compensación a las poblaciones nunca ocurren o son hechas de manera precaria. Fue justamente por conocer los impactos negativos de las grandes obras y la acción de las empresas, que la población del TIPNIS se rebeló contra la construcción de la autopista que amenaza su modo de vida.

(tomado de Constituyente Soberana)