Alternativas al "gasolinazo"

unaderenaUNADERENA plantea tres alternativas al “gasolinazo”

Quitar la subvención a Petrobras, es una de ellas.


La Unión Nacional de Defensores de los Recursos Naturales de Bolivia (UNADERENA) plantea tres alternativas reales y de corto plazo contra la imposición del “gasolinazo”, sea gradual o del 100 por ciento, antes de cargarlo sobre las espaldas del pueblo boliviano:

 

 

 

1) Sustituir los hidrocarburos líquidos por gas natural en la matriz energética de Bolivia

- 2) Eliminar la subvención de GLP y gasolina a Petrobras. Con esto Bolivia percibirá alrededor de 700 millones de dólares cada año hasta el 2019, suficiente para detener el gasolinazo e implementar programas de desarrollo.

- 3) Nacionalizar verdaderamente el sector de hidrocarburos para que YPFB se haga cargo de la producción de carburantes baratos, pues el costo de producción de 1 barril de petróleo en Bolivia es de un dólar y no 27 ni 59 como dice el gobierno del MAS para beneficiar a las transnacionales petroleras.

1) Sustitución de la matriz energética: utilización masiva del gas natural


UNADERENA sostiene que para la sustitución de la matriz energética es necesario asegurar las reservas del Sararenda (Camiri) únicamente para el pueblo boliviano y construir un gasoducto para transportar alrededor de 20 millones de metros cúbicos de gas natural por día (al Brasil se exporta 32 y a la Argentina-Chile se pretende exportar 27).

Con este energético, el ama de casa en vez de gastar Bs 22.5 erogará sólo Bs 8 sin reducir el número de comidas que prepara diariamente y paralelamente el estado eliminará la subvención al GLP. Por el otro, al reemplazar 1 litro de gasolina por un metro cúbico de gas, el transporte recorrerá el mismo número de kilómetros con Bs. 1.66 en lugar de Bs 3.74 y por supuesto mucho menos a los Bs. 6.45 que buscaba cobrar el gobierno con el “gasolinazo”.

La utilización masiva del gas natural permitirá la industrialización del litio de Uyuni y los recursos mineralógicos de Oruro y Potosí, y el desarrollo de la industria en El Alto, además incentivará actividades generadoras de empleo a partir de la masificación del turismo, ampliación de los cultivos de quinua y de la ganadería de los camélidos.


2).- Anulación de la subvención a Petrobras


Desde 1999, Petrobras exporta gas boliviano a los centros industriales de Brasil con componentes húmedos (Gas Licuado de Petróleo (GLP), gasolinas naturales y otros componentes utilizados en la petroquímica) por los cuales paga como energéticos y no como GLP y gasolina que tienen mayores precios. Si el gobierno de Evo Morales le cobraría a la transnacional los precios que buscó imponer a los bolivianos, de Bs 6.47 por litro de gasolina y de Bs 67.5 por una garrafa de 10 kilos de GLP, que se van con el torrente de gas, el país cobraría 720 millones de dólares anuales adicionales por estos licuables. Es decir, dos veces lo que se proyectó gastar con la subvención durante esta gestión.

La transnacional Petrobras se lleva del país junto al gas gasolina natural cuyo costo es de Bs 0.98 por litro y lo expende en el Brasil en un promedio de Bs 10.9 por litro porque lo separa.

En el caso del GLP, recibe una garrafa del mismo por Bs 9.56, mientras la ama de casa boliviana paga Bs 22.5 y en tierra carioca su costo fácilmente llega a los Bs 80.


3) Verdaderos costos de producción de un barril de petróleo


El gobierno Morales para salvar de responsabilidad a las empresas petroleras por el artero “gasolinazo” asegura que en el país la producción de un barril de petróleo oscila entre los 58 y 60 dólares, un precio casi diez veces superior a la media internacional de 5.6 dólares, 58 veces el costo de producción conseguido en Bolivia, hecho ampliamente demostrado a finales del 2003 por el Delegado de la Revisión de la Capitalización, Juan Carlos Virreira (+), quien posteriormente fue renunciado por Carlos Mesa por presión de las transnacionales.

En su conferencia de prensa de 1 de enero, el Presidente reveló angustiado: “Con el precio actual (del barril de petróleo, 27 dólares en el mercado interno) ningún socio puede invertir para sacar más petróleo; ése es el tema de fondo”, ni siquiera es rentable para YPFB.

Con esta afirmación hechó por tierra todas las demás argumentaciones, empezando por el manido tema del contrabando de carburantes (“desangre”) a los países vecinos que ocasionará este año una pérdida para el país de 1000 millones de dólares y durante los cinco años de la actual administración 1500 millones de dólares.

Las aseveraciones gubernamentales rayan en la desesperación, y son la prueba más clara de que en el país no hubo un verdadero proceso de nacionalización de los hidrocarburos, por el contrario, vivimos una prolongación con -matices estatalizadores- de la política energética neoliberal iniciada por los partidos de derecha encabezados por Sánchez de Lozada, el cual entregó el negocio del siglo, la exportación de gas natural a las petroleras y destruyó YPFB Operativo para evitar cualquier tipo de competencia estatal.

Con una verdadera nacionalización, YPFB se haría cargo de la producción de carburantes baratos, pues al ser el costo de 1 barril de petróleo en Bolivia, y no 27 ni 59 como dice el gobierno del MAS para beneficiar a las transnacionales, toda ganancia se trasladaría al erario nacional y no a las arcas de las petroleras del mundo, garantizando abundancia de recursos energéticos en el mercado interno y a precios bajos para el desarrollo de la industria nacional, tal como aconteció con YPFB hasta antes de su capitalización.