Elecciones 2014: Datos y Análisis

30 de octubre de 2014

El Tribunal Supremo Electoral ya dio a conocer los resultados finales del cómputo de los votos de las Elecciones Generales realizadas el 12 de octubre en Bolivia. Revise los datos de los cómputos finales y varios análisis sobre los resultados y el proceso electoral en el que Evo Morales fue reelecto como Presidente. 

Votación sobre el 100% de los votos computados:

1. MAS = 61,01%

2. Unidad Demócrata (UD)= 24,52%

3. Partido Demócrata Cristiano (PDC)= 9,06%

4. Movimiento Sin Miedo (MSM) = 2,71%

5. Partido Verde de Bolivia (PVB) = 2,69%

Votos válidos = 5.011.388 (94,21%)

Votos en blanco = 106.268 (2,00%) 

Votos nulos= 201.485 (3,79%)

Cuadro del computo a nivel nacional

cuadro elecciones2014

Vea los cómputos realizados en cada departamentos de Bolivia, en el exterior y en general en el siguiente link: http://www.oep.org.bo/Computo2014/


Una primera lectura de las elecciones de Bolivia

La Izquierda Diario

Martes 14 de octubre de 2014 | Edición del día -

En las elecciones del pasado domingo en Bolivia, el Movimiento al Socialismo, encabezado por Evo Morales se hizo con una contundente vitoria por más de 60% de los votos. De los 9 departamentos en los que se divide el país se impuso en 8. Ante el retraso en el conteo oficial, el gran interrogante que queda por verse es si conservará los dos tercios de la Asamblea Legislativa Plurinacional, lo que fortalecería su poder de arbitraje a nivel nacional.


Las elecciones del domingo en Bolivia dan un amplio triunfo al presidente Evo Morales que obtiene así su segunda reelección con un nuevo mandato hasta 2020. No hubo sorpresas al respecto. Obtendría más del 60%, según declaró el propio Morales en coincidencia con los datos no oficiales disponibles.

Según los datos del conteo rápido encargado por la red privada de televisión ATB a la empresa Ipsos, el segundo lugar con aproximadamente el 25% de los votos correspondería a Unidad Democrática del empresario Doria Medina, apodado “el rey del cemento”, quién se propuso aglutinar en un frente de centro derecha al empresariado tanto de Oriente como de Occidente. Doria Medina también se estaría alzando con el triunfo en el departamento de Beni.

Por su parte el Partido Demócrata Cristiano de Jorge “Tuto” Quiroga representante de la vieja élite neoliberal ligada al sector financiero, a las transnacionales y al imperialismo, obtendría un 10% de los votos.

MASEVOMás allá de los datos presidenciales, la gran expectativa está puesta en si el MAS conquistará la mayoría calificada de dos tercios en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP). Pero el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no ha presentado aún los resultados oficiales del escrutinio completo a pesar de haberse comprometido a hacerlo a partir de la primer hora del lunes. Desde el domingo a la noche el cómputo de votos está detenido.

Según afirmó este lunes el propio Evo Morales, el MAS habría obtenido los dos tercios de la Asamblea Plurinacional. “Los opositores planteaban, ‘ojalá que Evo no tenga los dos tercios’, tenemos los dos tercios. Decían, ’ojalá que haya segunda vuelta’, ganamos en la primera”, afirmó. Sin embargo, según datos no oficiales de la empresa Ipsos, el MAS quedaría a 4 bancas de conservar la mayoría de dos tercios de la Asamblea.

Esta definición no es menor. De confirmarse, le daría a Evo Morales el control total de la Asamblea y fortalecería su capacidad de arbitraje a nivel nacional cuestión de suma importancia para comandar la heterogénea coalición que lo ha llevado al triunfo en estas elecciones.

En el 2005 Evo había triunfado en las elecciones con el 53% de los votos pero había sido derrotado en los departamentos de la “media luna” del Oriente: Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija. En el 2009, con el 64% de los votos a nivel nacional, avanzó en derrotar a la oposición en Tarija. En las presentes elecciones Morales se alza con la victoria en 8 de los 9 departamentos en los que se divide Bolivia. Derrotado solo en Beni, logra el triunfo en Pando y en el emblemático departamento de Santa Cruz.

Este resultado, desde luego no es casual. Responde al éxito de la estrategia desplegada por Morales en estas elecciones, que consistió en conformar alianzas con sectores de la derecha tradicional en el oriente. Para este objetivo, selló acuerdos con militantes del partido del difunto General Banzer (Acción Democrática Nacionalista) y con el derechista alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández.

Evo Morales logra su objetivo de plebiscitar su gestión. Los departamentos del Occidente del país (Oruro, La Paz y Potosí, a los que se suma Cochabamba y Chuquisaca), se constituyeron una vez más en los pilares principales de su hegemonía. Sin embargo, resulta sintomático que en La Paz, bastión por excelencia de Evo, retrocedería del 73% obtenido en el 2009 a un 66%. Y a la inversa, en Santa Cruz pasaría de un 38% en las presidenciales anteriores a un 50,7% en esta elección.

La amplia victoria de Evo se da en el marco de una muy buena situación económica, con un crecimiento sostenido del 5% anual motorizado por las rentas hidrocarburíferas, que le han permito sostener grandes ganancias para los empresarios y destinar una parte a obra pública y gasto social para aliviar la pobreza extrema.

Pero no se trata solo de crecimiento económico. Para comprender el proceso boliviano hay que partir de la relación de fuerzas impuesta por la lucha de las masas que conmocionó Bolivia entre el 2000 y el 2005, con su principal hito en el levantamiento insurreccional de Octubre de 2003, que acabó con el régimen de la “democracia pactada” de los partidos tradicionales y los programas neoliberales. El gobierno de Evo, que llegó al Palacio del Quemado en 2006, tuvo que dar cuenta desde el inicio de esta relación de fuerzas. Aquellas jornadas de octubre de 2003 habían dejado una agenda de lucha por la nacionalización sin pago de las petroleras y de todos los recursos naturales (minería, madera, etc.), salario, trabajo, tierra, etc.

Sobre la base de la apropiación de una porción mayor de la renta hidrocarburífera y minera por parte del Estado, Evo desplegó una serie de concesiones a partir de las cuales se consolidará en el poder como desvío del proceso de 2000-2005. En este marco también se inscribe el reconocimiento constitucional a los pueblos originarios y de determinados derechos sociales. Pero al mismo tiempo, no hubo resolución en estos nueve años para los problemas estructurales del país como la cuestión agraria y la dependencia del capital extranjero, reflejados en la preservación de la gran propiedad terrateniente, la asociación con las trasnacionales en minería e hidrocarburos, así como el pacto con los empresarios para mantener la precarización laboral y los bajos salarios que sufre gran parte de la clase obrera boliviana.

La elección con más del 60% de los votos, y más aún, si Evo finalmente conquista los dos tercios de la Asamblea Plurinacional, lo fortalecen como árbitro en la escena nacional entre las diferentes clases y dentro de la propia coalición en la que se incluyen exponentes de la derecha del oriente del país, como Percy Fernández.

A su vez, Morales se benefició de la inexistencia de una alternativa por izquierda. Para impedir que surgiese, la burocracia del MAS y de la COB tuvo que derrotar desde adentro el proceso de desarrollo del Partido de Trabajadores (PT) luego de su fundación en marzo de 2013, boicotear las resoluciones de los propios congresos de la COB para evitar que surja el PT, y sancionar incluso a los trabajadores avanzados y dirigentes de base que apoyaban el PT, como sucedió en Huanuni y en otros sectores.


 La OEA devela graves falencias en el TSE

Los Tiempos
14/10/2014

La misión de observación enviada por la Organización de Estados Americanos(O EA) a las elecciones en Bolivia consideró ayer, en su informe tras los comicios celebrados el domingo, que "no es conveniente que se saquen todas las conclusiones a partir de las encuestas" a pie de urna como ocurre en  el país, donde aún no hay escrutinio oficial.

El expresidente guatemalteco Álvaro Colom, que encabezó la misión electoral de la OEA, leyó el informe del organismo, que califica de "extremadamente lento" el proceso de cómputo, transmisión y divulgación de actas electorales.

Los sondeos a pie de urna difundidos tras el cierre de las mesas electorales otorgaron la victoria al presidente Evo Morales, con alrededor del 60 por ciento de apoyo. Estos datos han sido asumidos como válidos por el Gobierno, la oposición y la prensa, a falta de que el Tribunal Supremo Electoral ofrezca el recuento oficial.

TSEEl reporte de la OEA precisa que "en esta ocasión, dada la distancia entre los candidatos y la concesión de los rivales", la credibilidad otorgada por todos al resultado de los sondeos "no es determinante".

"Sin embargo, en una elección estrecha, podría ser problemático", advierte, y sugiere "de manera enfática" que se implemente un sistema "eficaz" de transmisión y difusión de resultados preliminares. Otra de las recomendaciones del organismo es que la propaganda gubernamental quede sujeta a la Ley de Régimen Electoral para lograr "mayor equilibrio en los medios de comunicación".

La misión recibió "quejas reiteradas" de la oposición sobre "la constante difusión de logros del actual Gobierno" durante la campaña.

Además, la OEA sugirió que se evalúe instaurar un sistema de financiamiento mixto de partidos "para fortalecer a las organizaciones políticas".

También recomienda "fortalecer las capacidades de la Unidad Técnica de Fiscalización, instancia fundamental para garantizar la transparencia en el uso de recursos financieros".

La misión percibió asimismo una "importante sobrecarga de funciones" en el TSE  respecto a los recursos con los que cuenta este órgano, por lo que aconseja "que se realicen esfuerzos para fortalecer la institucionalidad electoral del país".
Otra de las carencias resaltadas fue la "poca presencia de notarios del TSE" en los recintos de votación, "lo que sumado a la falta de información" de los votantes "generó confusión a la hora de encontrar las mesas de sufragio" y también "entorpeció la recopilación de actas de cierre".

La OEA felicitó "los importantes avances en la legislación boliviana para promover la presencia política de las mujeres", aunque recordó que en las reuniones mantenidas en Bolivia, a la misión le fue trasladado "que el acoso y la violencia política que se ejerce contra las mujeres continúa siendo uno de los principales obstáculos para su participación".

La presencia de candidatos indígenas también se aborda en el informe, que sugiere "continuar con la promoción del derecho al sufragio de los pueblos indígenas originarios campesinos apoyada en el desarrollo de materiales de información y capacitación en los idiomas de las diversas naciones y pueblos".

La misión, que desplegó a 62 expertos y observadores internacionales en todo el país, felicitó a los bolivianos por la "alta y pacífica participación, muestra de la convicción democrática existente en el país".

El documento recuerda también que los representantes del organismo se reunieron en los días previos a los comicios con autoridades electorales y gubernamentales.

Colom agregó que las observaciones y conclusiones finales de la misión "serán recogidas en un informe que se presentará ante el Consejo Permanente de la OEA".

LA MISIÓN DE OBSERVADORES DEL ORGANISMO INTERNACIONAL RECOMENDÓ  QUE SE DEBE EVALUAR UN SISTEMA DE FINANCIAMIENTO MIXTO DE PARTIDOS PARA FORTALECER A LAS ORGANIZACIONES POLÍTICAS

Ley

Una de las recomendaciones de la Misión de la OEA es que el TSE haga cumplir la ley electoral en lo que se refiere a la emisión de propaganda oficial.


 Presidente convoca a la oposición a sumarse a un trabajo conjunto por Bolivia

(ABI).- El presidente Evo Morales convocó el domingo por la noche a la oposición a dejar de lado la confrontación y sumarse al trabajo conjunto por Bolivia para ejecutar proyectos y programas de desarrollo que tengan consenso, al expresarles su reconocimiento al derecho a discrepar en ejercicio pleno de la democracia.

EVOYEMPRESARIOS

Casi en el epílogo de su alocución frente a una multitud de simpatizantes en la Plaza Murillo, luego de conocerse los resultados preliminares de los comicios generales en el país, Morales envió un mensaje claro a la oposición para tirar el carro por el mismo lado y debatir cualquier asunto relacionado al desarrollo boliviano.

"A nuestros opositores les decimos que vengan para que trabajemos con ellos por Bolivia. Saben, soportamos con mucha paciencia, no hay por qué recordar, por eso convocamos a ellos. Tienen derecho a discrepar, pero por encima de eso está nuestra querida Bolivia", dijo.

El mensaje democrático se extendió a la promesa de aprobar o rechazar programas según el debate, sin importar si los proponentes son del partido de gobierno o no.

"Si algún programa está mal y lo rechazan, lo vamos debatir. Que nos propongan. Si está bien lo aprobamos", señaló, al recordar que convocó muchas veces a todos los alcaldes del país para trabajar por el desarrollo de las zonas rurales y urbanas "sin preguntar si es del partido (oficialista) o no. Así nos hemos ganado la confianza de toda Bolivia y por eso hemos ganado estas elecciones", matizó.
Bolpress


 ANÁLISIS:

Los sondeos a boca de urnan le dan hasta el 61% de votos

Morales ratificado

Redacción Bolpress

Era previsible. Evo Morales seguirá siendo presidente de Bolivia hasta el 2020, Ganó en casi todos los departamentos, a excepción de Beni. A falta de resultados oficiales, los sondeos a boca de urna realizados le asignan una victoria con entre el 59 a 61 por ciento de votos. La victoria es contundente, casi logró el control de dos tercios de escaños de la Asamblea Plurinacional. pero no logró el esperado 74 por ciento de votos. El victorioso MAS considera tener el aval para seguir con su pro capitalismo andino iniciado en 2005; la oposición se fijó como tarea principal el evitar una nueva reelección de Morales.

La victoria de Morales era previsible. Antes de las elecciones todas las encuestas le auguraban una victoria y la única duda era el porcentaje con el que el jefe del MAS sería ratificado en el gobierno.

Las encuestas a boca de urna realizada por equipos Mori dicen que obtuvo el 61% de votos, el candidato de Unidad Democrática, Samuel Doria Medina, obtuvo el 24%, Jorge Quiroga del Partido Demócrata Cristiano (PDC) logró el 9% de votos, Juan del Granado del Movimiento sin Miedo (MSM) logró el 3% lo mismo que Fernando Vargas del Partido Verde de Bolivia.

En términos de porcentajes, la votación a favor de Morales es inferior a la de 2009, pero en términos de resultado electoral es mayor. En 2009 Morales venció sólo en seis de los nueve departamentos; esta vez Morales venció en ocho departamentos, incluido en el hasta hace poco reacio departamento de Santa Cruz.

Según las encuestas a boca de urna, Morales controlaría 111 parlamentarios. En la Cámara de Senadores es previsible que logre 25 escaños, mientras que en la Cámara de Diputados es previsible que controle 86 curules, uno menos de los necesarios para controlar los dos tercios.

"Ha ganado la dignidad y la soberanía del pueblo boliviano y está dedicado a todos los pueblos del mundo que luchan contra el imperialismo", dijo Morales en una alocución pública después de conocerse los resultados de las encuestas a boca de urna.

La oposición, que todavía sufre las consecuencias de haber apoyado el considerado intento desestabilizador de 2009, se limitó a anunciar fiscalización al gobierno y evitar la reelección de Morales en 2005.

Una elección diferente

Probablemente las elecciones de la víspera fueron una de las pocas en las que no se discutieron propuestas, sino que los candidatos en si representaba el plan de gobierno. Morales representaba la continuidad del capitalismo andino que se aplica en Bolivia desde 2005, la misma que sobre la base de buenos precios de las materias primas, permitió la generación de nuevos grupos de poder, ya sean estos cooperativistas mineros, transportistas o cocaleros.

Tan segura era considerada la victoria de Morales que los líderes del Movimiento al Socialismo se habían fijado como meta el 74 por ciento de votos, 10 más que en las elecciones de 2009, cuando fue reelecto, y 20 más que en la elección de 2005.

La oposición de la derecha nunca puso en riesgo la reelección de Morales. Sus candidatos, Quiroga y Doria Medina, son considerados como representantes de un modelo económico y político—el (neo)liberalismo y la democracia pactada— que en la década de los 90 deterioró los niveles de vida de la población y que colapsó con la victoria popular en la llamada “guerra del gas” de 2003.

La actual oposición, dirigida por grupos de personas que controlaron la política entre 1985 y 2005, intentó agruparse, pero las ambiciones personales de sus líderes opositores les impidió articular una candidatura que haga frente al todavía dirigente cocalero y al final de la campaña electoral, el PDC terminó enfrascado en un dura polémica con la UD.

La transformación del MAS

EVOPERCYCuando Morales se convirtió en opción de gobierno en 2002, el MAS estaba formado casi en su totalidad por activistas de izquierda ligados a organizaciones sociales, entre la que sobresalía las Federaciones de Productores de Coca del Trópico de Cochabamba. La guerra del gas y la “agenda de octubre” —un referéndum para definir el destino de un proyecto de exportación de gas, la nacionalización de hidrocarburos, y una Asamblea Constituyente— hicieron de Morales presidente, quien se vio arrastrado a cumplir las exigencias populares. Frente a esa Agenda los sectores de derecha organizaron una oposición que polarizó Bolivia entre 2005 y 2010, proceso en el que los sectores más radicales —varios de ellos empresarios—habían comenzado a articular la “nación camba”, un movimiento separatista en el oriente. Fue en ese contexto en el que se desarrollaron las elecciones de 2009, en las que Morales se impuso con el 64% de los votos. Pero esa oposición fue derrotada, no por el gobierno de Morales, sino por los sectores sociales que con actitudes críticas al gobierno, salieron en defensa del llamado “proceso del cambio”.

Ahora en Bolivia la derecha clásica está derrotada y no es real oposición al régimen del MAS. Hasta 2005 la derecha representaba la eficiencia en el manejo de la economía, y por ello basaba su campaña política demandando estabilidad en el manejo económico y advirtiendo el riesgo de un descalabro económico, si un partido no liberal accedía a controlar el gobierno. Pero entre 2006 y 2014 el ingreso per cápita pasó de US$ 1.010 a US$ 2.750. Al mismo tiempo, el salario mínimo subió de US$ 72 a US$ 206. Las reservas internacionales llegan a $US 15.464 y el Fondo Monetario proyecta que este año Bolivia tendrá un crecimiento económico de 5,2%, el más alto de Sudamérica. Las bases de ese crecimiento no son resultado de reformas aplicadas por Morales. La bonanza económica es posible gracias a los buenos precios de las materias primas y también a los mayores ingresos generados por la explotación hidrocarburífera, tema en el que el gobierno de Morales apenas es un administrador de la legislación aprobada al impulso de la llamada “guerra del gas”.

Los sonrientes números de la macroeconomía no sólo que le quitaron su principal argumento a la derecha , sino que también le quitó seguidores. En las elecciones de 2014 los movimientos separatistas no fueron más que una especie de mal recuerdo, de la que intentan desvincularse —si acaso no reniegan— varios de sus impulsores.

“Hemos acordado no tocar temas políticos y separarnos de ese sector empresarial que hacía huelgas de hambre, principalmente en Santa Cruz. Queremos dedicarnos a lo que nosotros hacemos, que es empresa”, dijo Daniel Sánchez, presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia.

En ese proceso de adaptación los empresarios aumentaron sus ganancias. Así los depósitos bancarios aumentaron de $US 2.879 millones en 2005 a $US 13-152 millones a fines de 2013, con una mora bancaria que bajó del 11,3 al 1,5% en el mismo período. En 2004 los bancos tuvieron una utilidad de $US 43,6 millones, en 2013 $US 212,6 millones. Y en Bolivia se dice que si los bancos ganan, es porque los otros sectores también lo hacen. De hecho, en las elecciones de la víspera Morales ganó también en Santa Cruz, la cuna de la “nación camba”, de la que varios de sus integrantes pasaron a formar parte del MAS a la par que empresarios aportaron para el cierre de campaña.

Entre los sectores empresariales son varios los que creen que Evo se aleja de las políticas chavistas y gobierna la macroeconomía con la seriedad de un estadísta. Esa conversión ha provocado un cambio en las base de Morales. E n las filas del MAS ahora están incluso integrantes de grupos de choque de movimientos fascistas y propagandistas de la oposición que ahora no pierden la oportunidad —si la tienen— de tomarse fotos con Morales, al que se dirigen como “mi presidente”.

En el otro extremo varios de los impulsores del movimiento que posibilitó la llegada de Morales al poder, critican la degeneración del llamado “proceso del cambio”, aunque sin articular todavía un movimiento de oposición.

Por lo pronto Morales ganó. Es y seguirá presidente. Tiene la presidencia y su movimiento se consolida en el poder.


 ELECCIONES PRESIDENCIALES EN BOLIVIA Y LOS RUMBOS DEL “PROCESO DE CAMBIO”

Sarela Paz

El porcentaje alto y arrollador del Movimiento al Socialismo (MAS) bajo la jefatura del presidente Evo Morales  que se pronostica  venir para las elecciones presidenciales en Bolivia este 12 de octubre, deberá interpretarse en el marco de una construcción de alianzas y consolidación hegemónica de fuerzas políticas que expresan luchas y disputas por la consolidación y desarrollo de un capitalismo del siglo XXI en Bolivia.  Esto supone, a contrapelo de lo que el discurso oficial dice de sí mismo, una agregación de intereses locales y regionales que compromete a sectores tradicionalmente dominantes de la sociedad boliviana (léase agroindustriales, mineros o corporaciones petroleras), con segmentos sociales emergentes, varios de ellos con fuerte enraizamiento étnico y  con ambiciones de desarrollo que están más cercanas a las dinámicas del capital regional y mundial, antes que a visiones alternativas de desarrollo para Bolivia y América Latina.

EVOYREPSOLAsumámoslo, Evo Morales y la coalición social que él representa es la expresión política que renueva y produce nuevos elementos de legitimidad para que formas seculares de coacción económica en nuestro subcontinente, puedan reproducirse bajo ribetes “más populares” y “democráticos” que las antiguas formas políticas fundamentadas en autoritarismos y expresiones gamonales de la política Latinoamericana.  La incorporación al poder de segmentos sociales emergentes con fuerte enraizamiento étnico, es lo que se destaca como renovación y como nuevos dispositivos de legitimación, por ello, difícil de desentrañar en sus lógicas y alianzas con el capital  y un verdadero desafío al conocimiento por la compleja estructura de poder que produce.  En esa línea es válido interrogarnos sobre ¿cómo se integró y articuló este nuevo diagrama de poder en Bolivia? puesto que ahondar en su respuesta nos da luces sobre la avalancha electoral del MAS y la coalición política que representa.

Es innegable que la llegada de Evo Morales al gobierno el año 2005 fue posible por la conformación de un bloque popular de alianzas fundamentado en sectores núcleo de los pueblos indígenas (segmentos sociales con fuerte enraizamiento étnico) y sectores urbanos movilizados alrededor de demandas de los recursos naturales como riqueza que debe protegerse de la expoliación del capital.  La primera gestión de gobierno supuso el desarrollo de una agenda política progresista y algunas veces en contra de los intereses del capital local y transnacional.  Nacionalización de los hidrocarburos, Asamblea Constituyente, industrialización de los recursos naturales, reconducción comunitaria de la Ley de INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria), formaron parte de acciones políticas que daban la posibilidad de pensar un horizonte nuevo y alternativo en Bolivia.  De ahí el gran enfrentamiento que se tuvo con los sectores agroindustriales del oriente boliviano.  Dicho en clave política, con las formas gamonales de ejercer el poder y la economía.

No obstante lo mencionado, la propia coalición popular contenía en su seno un conjunto de intereses y contradicciones que dieron lugar a luchas y disputas por la orientación del proceso.  Como indicador de lo mencionado podemos destacar la participación orgánica de los cooperativistas mineros que en 2003 hicieron acuerdos con el MAS para llevar a Evo Morales a la presidencia,  a cambio de ello impusieron una serie de demandas que hoy día se reflejan en la Ley de Minería y Metalurgia aprobada en mayo de este año.  La mencionada ley es una apuesta por la minería privada y transnacional en detrimento de la tradicional minería estatal que tuvo Bolivia a través de la COMIBOL.  Es también indicador de lo mencionado la orgánica participación del movimiento cocalero y colonizador de Bolivia (migrantes quechua y aymaras a la ceja de selva) que hoy se lo reconoce como intercultural.  Este sector que vino a formar parte del núcleo indígena originario conocido como Pacto de Unidad durante la Asamblea Constituyente, mostró grandes diferencias respecto a la propiedad colectiva de la tierra, afianzando su interés hacia una forma individual de la gestión y propiedad de la tierra y procesos de mercantilización que se orientan hacia las dinámicas del capital.

EVOFENCOINSectores emergentes con fuerte enraizamiento étnico no solo son cooperativistas mineros y/o interculturales, sino también importantes sectores del comercio que vinculan a Bolivia con Asia y con mercados regionales no tradicionales como los aledaños a las fronteras bolivianas.  Arica Iquique, en Chile, Tacna, Ilo, Arequipa, en Perú, poblados intermedios de los estados de Acre, Rondonia o Matto Grosso do Sur en Brasil, o poblados fronterizos a Yacuiba con Argentina, han producido una red de relaciones comerciales donde sectores aymaras procedentes de los departamentos de Oruro y La Paz, muestran una gran habilidad para manejar redes comerciales ligadas a la expansión comercial de Asia y China en Sudamérica.

Por las características de sus intereses económicos estos sectores emergentes que ocupan filas importantes en el MAS, han visualizado la necesidad de cimentar una estructura de poder que les permita operar a lo largo del tiempo, con el MAS y más allá del MAS.  En ese entendido, defensa de propiedad colectiva de la tierra, control productivo de la agroindustria y limitación al crecimiento de productos transgénicos, desarrollo de una minería estatal que pone límites a la privada, limitaciones comerciales con el fin de fortalecer la producción nacional agrícola o manufacturera, son puntos de una agenda que resultan distantes de las búsquedas que tienen como sectores emergentes en la nueva geometría de poder.  Es acá donde podemos encontrar el clivaje de la coalición popular, el distanciamiento de agendas alternativas en desarrollo, la posibilidad de apostar por los Derechos de la Madre Tierra, y la necesidad, para sostenerse políticamente, de tranzar con sectores tradicionalmente dominantes en la sociedad boliviana y/o las corporaciones petroleras que tradicionalmente han actuado en nuestro país.

La segunda gestión de gobierno de Evo Morales es el reflejo del resquebrajamiento de la coalición popular y el asenso de una nueva estructura de poder que tiene como epicentro una alianza y articulación entre: sectores agroindustriales del oriente boliviano, sectores petroleros y sectores emergentes que usan el enraizamiento étnico como un dispositivo de movilización política.  Ciertamente, un contexto de tal naturaleza nos hace ver como irrelevante las acusaciones producidas por el discurso político oficial.  Derecha versus proceso de cambio, oligarquías tradicionales versus “pueblo emergente”, socialismo versus capitalismo, resultan a la luz de un análisis de economía política no solo precarias sino hipócritas ante el proceso de DESARROLLO DEL CAPITALISMO DEL SIGLO XXI QUE ESTA VIVIENDO BOLIVIA.  El MAS es su principal impulsor por las características de legitimación que logró construir al amalgamar, en el pasado, posiciones progresistas de sectores urbanos con demandas indígenas, una amalgama que produjo sismos en la estructura tradicional de poder.

La amalgama discursiva fue productora de un gran campo de hegemonía para decir que se cambiaba lo que nunca se pretendió cambiar. Hoy día, determinados sectores tradicionalmente dominantes de la sociedad boliviana, han entendido que no es posible pensar una estructura institucional de poder estatal sin compartirla con los sectores emergentes de enraizamiento étnico, estos sectores encuentran en el MAS su mejor estrategia de poder.  Similarmente, los sectores emergentes con enraizamiento étnico requieren, para estabilizar su llegada al poder, de alianzas, articulación y activación de dispositivos de poder de las élites tradicionales. Estamos hablando de un juego de alianzas políticas que ha desalojado las formas gamonales de ejercer el poder, pero no se ha distanciado de las estructuraciones seculares que comprometen a Bolivia y América Latina con el capital global.  

No nos distraigamos con discursos que dicen cambiar lo que no pretenden cambiar, la avalancha electoral que está pronosticada en Bolivia este 12 de octubre por parte del Movimiento al Socialismo, es una clara expresión de los nuevos diagramas de poder que requiere el capitalismo del siglo XXI y los desafíos que tiene, diagramas que suponen una renovación de aliados y ribetes populares para su legitimación.

Vea tambien:

- Hipótesis interpretativa sobre los gobiernos progresistas - Raul Prada

- Retos que debe asumir el nuevo presidente