El Congreso hondureño decide no restituir al presidente Zelaya


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El golpista Micheletti regresa a la Casa Presidencial tras su breve retiro electoral

Tal y como se esperaba, la posición del Partido Nacionalista, consensuada antes de empezar una votación exigida en el Acuerdo Tegucigalpa/San José, marcó el resultado final. Rodolfo Irías, jefe del grupo parlamentario de Pepe Lobo, anunció su voto contra Zelaya. "Nos ratificamos a favor del decreto del 28 de junio", con el que se justificaba el golpe, anunció ante el Pleno.

El debate de la justificación comenzó con la lectura de los informes de la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía y el comisionado de Derechos Humanos, filtrados a la prensa y claramente antiZelaya. Para rematar la jugada, se emitió un pequeño documental que resumía los hechos acaecidos en los últimos meses en Honduras.

Unas imágenes que en ningún momento contemplaron, como por arte de magia, el asalto a tiro limpio, el secuestro y la deportación de Zelaya en la noche del golpe de Estado. "Estas son las víctimas verdaderas", sentenciaba el vídeo dando voz a unas imágenes de pobres y de manifestantes a favor de Micheletti. Recapitulado: un burdo ejercicio propagandístico.

Los actores políticos del país fueron marcando sus posiciones a lo largo del día. El más contundente fue, como no, Micheletti. El presidente de facto volvió como se fue: agitando la cacharrería. El "golpista travestido de político", como le definió Lula en la pasada Cumbre Iberoamericana, regresó ayer a la Casa Presidencial tras el retiro de una semana impuesto por EEUU para limpiar las elecciones. Y lo hizo haciendo lobby: "Creo que [Zelaya] ya es historia porque el pueblo le respondió todas las preguntas que él había exigido y también dijo que no está de acuerdo con boicotear las elecciones", declaró Micheletti a una televisión local. El presidente de facto no dudó en atribuirse parte de la victoria de Lobo, pese a que su Partido Liberal fue el gran derrotado del pasado domingo.